[Columna]Chile para las nuevas generaciones de chilenos en un mundo de todos

por Cecilia Toro

Para nosotros los socialistas, con la visión puesta en el futuro y la plena realización de las nuevas generaciones, nos preocupa de sobremanera la destrucción de los ecosistemas y el desplazamiento de los pueblos herederos de estos recursos naturales. y entendemos que la desigualdad e inequidad están intrínsecamente relacionadas al control de estos recursos y al uso que se les da.

El sistema económico imperante en el mundo busca mantener el ritmo de la acumulación de riqueza a costa de la destrucción de los modos de vida de pueblos enteros y en detrimento de los recursos energéticos, hídricos, forestales y agrícolas principalmente de las naciones pobres. Obedecen a intereses ajenos al beneficio de los pueblos, que han sido creadas siguiendo los designios dictados por empresas transnacionales en grandes proyectos turísticos, mineros y de extracción que en poco o nada impactan positivamente la calidad de vida de poblaciones que ya viven en una situación de marginación.

De allí que como socialistas, no puede ser de otra manera, defendamos el derecho a la educación universal y la formación de las comunidades afectadas sobre temas de relevancia inmediata como la contaminación de las aguas, la creación de zonas de reciclaje, la construcción de megaproyectos y la expropiación de los mantos acuíferos, entre otros.

El concepto de desarrollo sostenible es administrar los recursos de la tierra y satisfacer nuestras necesidades hoy sin menoscabar las oportunidades de las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades.

Para tener una idea clara de cómo es nuestro consumo excesivo y de que vivimos de nuestros activos, puede ser interesante utilizar el concepto de huella ecológica del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). La idea de una huella ecológica es que debemos comprender cuánto impacto tenemos los humanos en nuestro medio ambiente y en el mundo, el que todas las generaciones futuras heredarán de nosotros.

Que nos dice eso? Bueno, si la gente del mundo viviera como lo hacen los países desarrollados, el camino hacia una catástrofe ambiental sería aún más rápido. La tierra estaría condenada, al menos la mayor parte de toda la vida en la tierra. No es un desarrollo sostenible.

El desarrollo sostenible se divide en tres partes, tres dimensiones, que puede decirse que se superponen y que van juntas, pero aún así es necesario mantenerlas separadas.

La razón de esta división es que el concepto de desarrollo sostenible es muy amplio y completo. Simplemente debemos de apreciarlos desde diferentes ángulos.

Las tres dimensiones son: sostenibilidad social, sostenibilidad ecológica y sostenibilidad económica. ¿Qué significan entonces estas tres dimensiones?

1. Sostenibilidad social

Aunque la pobreza extrema ha disminuido en el mundo durante los últimos 20 años, todavía hay muchos millones de personas que viven en gran pobreza, la miseria y el hambre. Las guerras de todo tipo y los conflictos afectan despiadadamente a las personas en zonas vulnerables. La falta de derechos democráticos, la igualdad entre hombres y mujeres y la opresión de las poblaciones minoritarias son dilemas constantes en muchos países y territorios.

La sostenibilidad social se trata básicamente de que las personas, sin importar en qué parte del mundo vivan, vivan en seguridad. La gente debería, no tener que acostarse con hambre ni carecer de derechos democráticos, humanos y sociales. Se trata simplemente de trabajar por un mundo más justo.

2. Económicamente sostenible

Cuando se discute la sostenibilidad económica en la investigación, generalmente los socialistas hacemos una distinción entre dos puntos de vista.

La primera posición se basa en la premisa de que la sostenibilidad económica se logra solo cuando el crecimiento económico en el mundo ya no tiene un impacto negativo en el medio ambiente o la vida humana. El dilema con este enfoque es cómo sacar a la gente de la pobreza sin crecimiento económico donde las empresas y las industrias juegan un papel importante. Sabemos, entre otras cosas, que toda la producción y el consumo humanos dejan una huella en el medio ambiente.

La segunda posición enfatiza que es importante que las personas salgan de la pobreza extrema y que la sostenibilidad económica se equipare con el crecimiento económico. Por lo tanto, las necesidades humanas tienen prioridad sobre el impacto ambiental negativo que crea el crecimiento. Por lo tanto, la sostenibilidad económica según este enfoque no está en consonancia con el objetivo de la sostenibilidad ecológica.

3. Sostenibilidad ecológica

La sostenibilidad ecológica se basa en la premisa de que los seres humanos debemos luchar para crear un entorno no tóxico a largo plazo en el que puedan vivir nuestras generaciones futuras, debe haber aire limpio y el agua debe ser potable. También debe haber diversidad biológica donde las plantas y los animales no se extingan.

Desde la revolución industrial a finales del siglo XVIII y XIX, las emisiones humanas de diversas sustancias tóxicas y gases de efecto invernadero (principalmente dióxido de carbono) a la atmósfera han aumentado notablemente. La mayoría de los investigadores actuales afirman que son los factores humanos los que han creado el cambio climático al que nos enfrentamos ahora. El cambio climático extremo puede tener consecuencias devastadoras para las generaciones futuras.

Muchos países, incluido Chile, no se han creado las instancias ni los espacios que garanticen la sostenibilidad ecológica, por el contrario, cada día el país es saqueado desde distintos frentes, ya que el lucro es la consigna.

Sin embargo, en otras partes del mundo, hay muchos países cuyas emisiones aún son demasiado altas. Los países que más dióxido de carbono emiten en el mundo actualmente son: EE.UU., China e India. Juntos, representan una gran parte de las emisiones totales en el mundo. Lograr que estos tres países reduzcan sus emisiones es uno de los temas ambientales internacionales más importantes de nuestro tiempo.

Justo después del cambio de milenio (2000), las Naciones Unidas (ONU) adoptaron ocho objetivos para lograr el desarrollo sostenible en el mundo. Estos objetivos, también llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio, debían alcanzarse para 2015. Los 193 estados miembros de la ONU acordaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que era un requisito previo para su consecución.

Cuando la ONU evaluó los objetivos en 2015, los estados miembros llegaron a la conclusión de que han sucedido cosas muy positivas y que se han cumplido ciertos objetivos secundarios, pero que aún queda mucho por hacer para lograr el desarrollo sostenible. Por ello, en septiembre de 2015, los 193 estados miembros de la ONU adoptaron lo que se conoce como Agenda 2030, que son 17 nuevos objetivos globales para el desarrollo sostenible que deben alcanzarse para 2030.

Las generaciones futuras tienen derecho a un mundo rico en recursos naturales y biodiversidad (diversa riqueza de especies entre plantas y animales) mientras que las personas no deberían tener que vivir en la pobreza extrema.

La razón más importante que nos impulsa como socialistas, es crear oportunidades para que todas las personas que vengan después de nosotros puedan vivir en un mundo que no esté contaminado más allá de lo irreconocible, donde los océanos se agoten y el agua no se pueda beber debido a la contaminación. Vivir de manera sostenible podría resumirse en no vivir más allá de nuestras posibilidades. Pero, lamentablemente, eso es lo que hace la población de la parte rica del mundo.

Como socialistas y defensores del medio ambiente, un tema no nuevo, pero que adquiere relevancia, es que lo que producimos y consumimos los humanos deja una huella en el medio ambiente. Esto se aplica a todo, desde automóviles y computadoras hasta ropa y alimentos.

Un automóvil que se fabrica requiere el uso de muchos recursos naturales que dejan diferentes huellas en el medio ambiente. Compramos ropa que se hace en países de bajos salarios donde los niños y las mujeres pobres trabajan largas jornadas en entornos laborales peligrosos y de semi esclavitud o por salarios mínimos. Y la fruta que compramos a veces ha sido transportada por medio mundo para llegar a los supermercados y grandes tiendas. También viajamos a zonas y continentes que hace cien años casi nadie de fuera había visitado o conocía de su existencia. ¿Cuántos de nosotros pensamos, por ejemplo, que nuestros viajes tienen un impacto en el medio ambiente a través de las emisiones?

Esta columna, es una invitación a pensar en el Chile que queremos dejar a las nuevas generaciones de chilenos, me refiero a nuestros hijos, nietos, bisnietos, oponiéndonos al saqueo indiscriminado de nuestros recursos, las destrucción despiadada de bosques, la contaminación de las aguas, la destrucción de los santuarios de la naturaleza con una gran biodiversidad.

Proyectos como Dominga es para los socialistas un atentado a los derechos humanos de las futuras generaciones. No podemos ser indiferentes a la destrucción de la biodiversidad, a la contaminación y la destrucción.

En una próxima columna, abordaré las repercusiones que la entrega del Litio a manos privadas por parte del tristemente celebre gobierno de Sebastían Piñera supone para Chile, dejando de manifiesto el concepto de soberanía nacional y defensa de las riquezas básicas del país, versus, el Chile neoliberal, del pillaje y la corrupción.

por Cecilia Toro

Candidata al Comité Central del Partido Socialista de Chile

Ex-Secretaria General de la Juventud Socialista

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