Rodrigo Bustos Bottai, jefe de la Unidad Jurídica del INDH, renunció a su cargo la tarde de hoy.

Comunicado de Rodrigo Bustos Bottai a sus colegas del INDH

“Estimados colegas les comunico que hace unos minutos he entregado al Director mi renuncia al Instituto Nacional de Derechos Humanos. La serie de decisiones que se han ido tomando en la institución me han hecho llegar a la conclusión de que lamentablemente, el INDH ya no es un espacio en el que puedo seguir colaborando.

No ha sido una decisión fácil. Son mas de 10 años en los que he tratado, desde mi rol de jefe de la unidad de Protección de Derechos, de dar lo mejor de mi para contribuir al cumplimiento de la misión del INDH, especialmente en lo referente a las funciones vinculadas a la protección de derechos humanos.

Esta carta se las envío pues con muchas y muchos de ustedes nos conocemos hace años y no quisiera irme del Instituto sin dales algunos agradecimientos. En primer lugar, estoy profundamente agradecido del equipo profesional que me toco dirigir. Un grupo de funcionarios y funcionarias de excelencia y con un compromiso a toda prueba. De verdad les agradezco de corazón el haber compartido codo a codo durante estos años.

Agradezco también a jefaturas a funcionarios y funcionarias de otras unidades y a las jefaturas y equipos de las sedes regionales que, con dificultades y precariedad laboral, han buscado jugársela en terreno, estableciendo un vinculo con las personas que nos necesitan. El mismo agradecimiento para funcionarios y funcionarias de áreas y tareas auxiliares, de administración, soporte y limpieza, que desempeñan en trabajos a veces invisibilizados, pero imprescindibles para el cumplimiento de cada una de las funciones institucionales del INDH.

Me siento muy orgulloso de la labor que hemos hecho en conjunto estos años. Hemos buscado preservar la memoria histórica respecto a las graves violaciones a los derechos humanos del periodo de la dictadura cívico militar, incidir en la tramitación de proyectos de ley promover la educación en DDHH, así como monitorear acuciosamente la función policial y las condiciones carcelarias.

Las personas tradicionalmente discriminadas han estado al centro de nuestro quehacer, los equipos de trabajo hemos puesto a las víctimas siempre en primer lugar y hemos buscado brindarles protección y apoyo. Quiero destacar el extraordinario trabajo de protección de derechos de personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas. En particular, respecto de las personas venezolanas solicitantes de asilo, hemos constatado la completa inconsistencia entre los discurso oficiales sobre la situación en Venezuela y las prácticas de los órganos competentes, muchas veces contrarias a la normativa nacional e internacional.

Respecto los hechos de torturas ocurridas en Chile, hemos tenido un rol fundamental para dejar claro que nunca, bajo ninguna circunstancia, son aceptables los actos de tortura y que el estado tiene el deber ineludible de investigar esos actos, sancionarlos, reparar a las víctimas y avanzar en las garantías de no repetición. Las funcionarias y funcionarios del Instituto, jugamos un impórtate rol de defensoras y defensores de DDHH ante las gravísimas y generalizadas violaciones a los DDHH cometidas durante el periodo del estallido social. Estuvimos desplegados en terreno, permanentemente en los hospitales con las víctimas, en las comisarias con las personas detenidas, en las manifestaciones, observando como se disparaba indiscriminadamente por parte del personal de carabineros y presentando, desde las primeras horas, acciones judiciales para activar las investigaciones. Estoy convencido que, pese a las múltiples dificultades intentamos en todas las regiones de Chile estar a la altura de lo que se requería en ese momento histórico. Lamentablemente aun es muy fuerte la impunidad y el estado está al debe en materia de reparación. En ese contexto, espero que el INDH redoble los esfuerzos para avanzar en justicia, con personal suficiente y condiciones para llevar adelante las acciones judiciales dirigidas a esclarecer la responsabilidad de los altos mandos. Espero también que tenga una voz más firme y clara para condenar la violaciones de los DDHH y hacer ver la falta de reparaciones integrales a sus víctimas.

Por ultimo, me despido con la esperanza de que, en el marco del mandato de la convención constitucional, sin duda un orgullo a nivel mundial, se avance en una institucionalidad robusta, mayor autonomía y que pueda cumplir de mejor manera con los desafíos futuros, tanto de protección como de la tan postergada en educación en DDHH.

No ha sido un camino fácil y seguramente no lo seguirá haciendo por lo que les deseos mucha fuerza en lo que se viene. Me despido muy agradecido y honrado de haber compartido con tantas personas con una profunda vocación de defensa de DDHH. Tengo la seguridad que nos seguiremos encontrando en el camino de aportar para construir una sociedad respetuosa de los DDHH de todas y todos.

Las y los saluda de manera fraterna

Rodrigo Bustos Bottai.