DIGNIDAD: EL TRABAJO SIGUE

Por Florencia Lagos Neumann.

Estamos cumpliendo dos años de la rebelión popular que hoy nos permite ser partícipes
de un nuevo proceso político social y cultural para cambiar nuestro país y devolver dignidad a
los pueblos de Chile. A propósito de esta conmemoración, me parece importante recordar
algunas cosas.


La dignidad es un concepto que fue posible instalar gracias a la movilización masiva de los
estudiantes, de las mujeres, de los trabajadores, los pobladores, y en general la gente sencilla de
nuestro país, que se levantaron de forma épica y sin miedo para decir basta de tanta desigualdad,
de tanto abuso. La paciencia se había terminado, luego de muchos años.
Hoy tenemos el gran desafío de seguir trabajando para convertir en realidad esa dignidad. Por un
lado defendiendo con firmeza el trabajo de la convención constitucional ante los ataques
coordinados por la derecha y los sectores conservadores, como también profundizando la
movilización social, a través de mayores y nuevos mecanismos de participación democrática
desde todos los territorios. Esta vez, al hacer historia, cada voz cuenta, cada región cuenta, cada
sueño cuenta.


Estamos ante una nueva transición en Chile, ya no desde la dictadura hacia la democracia como
fue hace 30 años atrás, sino que una transición desde un modelo político-económico nefasto
instaurado por la fuerza, hacia un modelo basado en derechos universales garantizados y justicia
social.


Sin embargo, es en estos momentos de transición en que suelen aparecer los claroscuros. Las
fuerzas políticas reaccionarias que se oponen a los cambios, los liderazgos mesiánicos que
ofrecen soluciones mágicas sin ningún respaldo social detrás, los intereses económicos que
defienden a brazo partido sus privilegios y amenazan con el caos total, la violencia que se abre
camino en medio de la confusión, generan un caldo de cultivo muy peligroso que puede poner en
riesgo los anhelos de todo un pueblo.


Por eso llamamos a que todas, todos y todes, seamos vigilantes, que no bajemos los brazos, para
que cada sueño se concrete, para que el valor de los que ya no están, de los que sacrificaron su
vida en la calle, no haya sido en vano. Debemos seguir fortaleciendo la organización social, la
deliberación democrática, y la potencia movilizadora de cada territorio en su amplia diversidad.
Solo así, el pueblo chileno logrará sus objetivos de una vida digna para todos.


Por todo lo anterior, he asumido el desafío de ser candidata a diputada por el distrito 8 de la
Región Metropolitana, para contribuir a la instalación de un parlamento constituyente que
acompañe el proceso de cambios en el país. Ser candidata es una decisión que responde a
convicciones claras para escuchar, defender y trabajar por la dignidad de las mujeres, de las y los
trabajadores, de los jóvenes, niñas y niños, los adultos mayores, pero también para fortalecer la
sostenibilidad del medioambiente y avanzar en una relación más armónica con nuestro territorio
en el cual desarrollamos nuestras vidas, sin el cual la dignidad es inalcanzable. Sigamos
participando, sigamos atentos, votemos, y luchemos hasta que la dignidad se haga costumbre, y
más allá, para defenderla. Aún no hemos ganado nada, pero juntos lo haremos, organizados y
activos. De eso, no tengo ninguna duda.

Por Florencia Lagos Neumann