Un ex guardia de un campo de exterminio de 100 años será juzgado en Alemania.

Trabajó como guardia de campo de 1942 a 1945 en Sachsenhausen, donde alrededor de 200.000 personas fueron encarceladas y 20.000 asesinadas.

Los guardias eran entrenados para la crueldad, a veces sus macabras diversiones eran matar a los prisioneros de la forma que se les ocurriera. Por ejemplo cogían la gorra del preso y la lanzaban a ese perímetro de seguridad mencionado en el inicio del artículo, les ordenaban recogerla. Si desobedecían los guardias les darían un tiro y si obedecían también recibirían un tiro por entrar en el perímetro de seguridad.

Un ex guardia de 100 años en el campo de concentración nazi de Sachsenhausen, cerca de Berlín, enfrentará un juicio en otoño, 76 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, informó el semanario alemán Welt am Sonntag.

El tribunal de distrito de Neuruppin admitió los cargos de cómplice de asesinato en 3.500 casos, y el juicio está programado para comenzar en octubre. El acusado debería poder ser juzgado de 2 a 2 horas y media al día, dijo un portavoz de la corte al periódico.

El tribunal no estuvo disponible para hacer comentarios el fin de semana.

Se dice que el acusado, que no fue identificado de acuerdo con las leyes de medios alemanas sobre sospechosos, trabajó como guardia de campo de 1942 a 1945 en Sachsenhausen, donde alrededor de 200.000 personas fueron encarceladas y 20.000 asesinadas.

Se ve un cuadrado vacío en el antiguo campo de concentración nazi en Sachsenhausen en el 75 aniversario de su liberación por las tropas soviéticas y estadounidenses, durante la propagación de la enfermedad del coronavirus (COVID-19) cerca de Berlín, Alemania, el 17 de abril de 2020. con un dron. 
REUTERS / Hannibal Hanschke

Si bien el número de sospechosos de crímenes nazis está disminuyendo, los fiscales todavía están tratando de llevar a las personas ante la justicia. Una condena histórica en 2011 abrió el camino a más enjuiciamientos, ya que trabajar en un campo de concentración se consideró por primera vez motivo de culpabilidad sin pruebas de un delito específico.

Reporte de Arno Schuetze; Edición de Giles Elgood

El campo de concentración de Sachsenhausen

Construido por los nazis en 1936 en Brandeburgo, este campo fue tomado como modelo para todos los demás por su disposición arquitectónica. Preparado para prisioneros de guerra, homosexuales, presos políticos, testigos de Jehová, judíos y gitanos que fueron asesinados dentro del campo de concentración. Una de las páginas más negras de la historia de la segunda guerra mundial, a lo largo de este artículo conoceremos cómo funcionaba este “campo de trabajo”, hasta donde llegaba la maldad de los guardias y el uso que se le dio más tarde en la ocupación soviética. Sígueme por este recorrido, veamos cómo era la vida de un preso de Sachsenhausen.

1. EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN:

Este campo fue tomado como referencia para campos posteriores, en principio su planta era triangular, de tal forma que con una torreta en cada esquina y pocos guardias se podía vigilar una gran extensión. La entrada al campo, a mitad de la base de este triángulo, está formada por una verja y una puerta de hierro donde se puede leer la frase “Arbeit macht frei” que traducido es “El trabajo os hará libres”

Los presos llegaban desde la cercana estación de tren de Oranienburg, a su entrada al campo se les despojaba de todas sus pertenencias, se les duchaba con agua fría, se les afeitaba todo vello corporal y se les daba su nuevo uniforme (el famoso pijama de rayas), se les proporcionaba un número que pasaba a ser su única identificación. Nunca más debían usar su nombre, sino referirse a ellos mismos con el número. Y se les etiquetaba según el motivo por el que estaban en el campo y su lugar de procedencia. El sistema de marcaje de los prisioneros consistía en un triángulo invertido, de diferente color. Los presos judíos eran los únicos que podían acumular dos triángulos a modo de estrella de David. Además aquel que hubiera sido apresado por otros “delitos” pero además fuera judío podía ser marcado con una estrella de David  . Este método llevó a una verdadera jerarquía dentro de los centros, según esta etiqueta eran vistos de una forma u otra. Veamos estos diferentes marcajes:

  • Amarillo ▼ para judíos. Presos despreciados no sólo por los vigilantes sino también por el resto de presos.
  • Rojo ▼ para prisioneros políticos. Comunistas en su mayoría, eran muy respetados por otros internos.
Uniforme e identificación de un prisionero.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los intentos de fuga eran castigados con la horca, se colocaba en el centro del patio de recuento y era desmontable (para que las visitas extranjeras no la vieran). Se obligaba a los prisioneros a mirar para que supieran lo que les esperaba si lo intentaban.

Sólo se conoce una persona que consiguió fugarse con ayuda de un vigilante del centro.

Los fusilamientos se realizaban en un túnel forrado de troncos para amortiguar el sonido, debido a la cercanía de esta zona con el campo se ponía música mientras se realizaban. En principio Sachsenhausen no disponía de crematorio, por lo que los prisioneros se trasladaban en camiones a la ciudad para poder ser cremados, una de estas veces el carro donde iban los cadáveres se destapó, causando gran revuelo, por lo que se instalaron hornos crematorios cerca de las cámaras de gas.

Los prisioneros que eran llevados a las cámaras de gas tampoco sabían realmente a donde iban. Los guardias fingiendo preocuparse por los presos de vez en cuando preguntaban en los barracones si podían realizar bien el trabajo o era demasiado para ellos, se les ofrecía trasladarlos a otro campo con trabajos menos duros, los que caían en la trampa eran sacados del campo por la puerta principal y se les llevaba por fuera del campo hasta el edificio donde se encontraban las cámaras de gas, el crematorio y una consulta médica. Con la excusa de realizarle un reconocimiento antes de llevarles al otro campo un médico salía a recibirles y les examinaba la dentadura para ver si llevaban empastes de oro (pues no se podían desaprovechar).

En caso de no llevarlos se les remitía a la habitación de las cámaras de gas con el pretexto de darles una ducha. Si los tenían se les llevaba dentro de la consulta médica. En ella anclado a la pared se encontraba un metro para medir la estatura de los presos, sin embargo tenía una particularidad, una franja abierta a lo largo de todo el metro. La explicación es que al otro lado de la pared donde se encontraba anclado había una habitación donde se encontraba un guardia de la SS. Cuando un preso con empastes de oro llegaba a la consulta se le pedía que se pegara al metro para medir su estatura, el guardia colocaba su pistola a la altura de la nuca del preso desde el otro lado de la pared y disparaba. Así podían extraer el empaste del preso.