Elecciones Día 1: Del “asesino concha de su madre” al inédito cierre de mesas

por Mauricio Castro, Periodista, Piensa Prensa

Una intensa primera jornada se vivió este sábado 15 de mayo en todo el país. Las elecciones para convencionales constituyentes, gobernadores regionales, alcaldes y concejales acaparó la atención en un fin de semana que se vislumbra histórico y que es el segundo paso en la elaboración de una Nueva Constitución que reemplace a la de 1980, el legado del dictador Augusto Pinochet.

La jornada comenzó lenta, como todo proceso eleccionario con muchas mesas sin constituir y varios eludiendo el llamado a reemplazar a los vocales inasistentes. Pero la acción no tardó en llegar cuando la diputada y auto proclamada candidata presidencial, Pamela Jiles, aprovechó las transmisiones en vivo de todos los canales para lanzar un incendiario discurso que traspasó incluso la legalidad.

“Vengo a votar por el abuelo Pablo Maltés, abuelo gobernador, lo que significa votar contra el asesino conchadesumadre, asesino igual que Pinochet… Tenemos que hoy día votar por independientes, porque la clase política quiere secuestrar nuestra Asamblea Constituyente. Tenemos que votar por Pablo Maltés, porque eso significa votar por la abuela Pamela Jiles, tener un cuarto retiro, un quinto retiro, destruir a las AFP, que nos han esquilmado”, dijo la parlamentaria.

Y qué dice el Servicio Electoral. “Cualquier llamado a votar se deberá analizar para ver si se configura una posible infracción, en cuyo caso se realizará el procedimiento administrativo sancionatorio correspondiente”, señala el organismo. Sin duda uno de los momentos más llamativos de la jornada y que traerá consecuencias tanto por la propaganda a su pareja, Pablo Maltés, como los insultos a Piñera.

La polémica del poncho mapuche

Mientras, en Quilpué, un joven que asistió a cumplir con su deber cívico tuvo un problema con la delegada del lugar de votación. Tomás Soto vestía un poncho mapuche lo que no fue bien visto por la encargada quien lo “invitó” a sacárselo para que pudiera sufragar sin problemas. Algo absolutamente fuera de lugar.

“No me lo dijo en mala, pero me dijo que tendría muchos problemas si yo mantuviese mi poncho puesto y que también anteriormente le habían pedido a una persona que no ingresara con una bandera mapuche. Entonces me pidió que me sacara el poncho y yo me lo saqué, para poder votar”, señaló el joven en entrevista con el diario El Observador de Quillota.

Tomás Soto agregó que su vestuario no buscaba generar polémica. “Es un poncho con diseño pachamamico, que no hace referencia a los mapuches ni ninguna referencia política. Es mi poncho favorito y creo que es algo simbólico. Me pareció un acto bonito venir con un poncho para votar. Fue bastante sorprendente, fue sorpresivo y no me pasó por la cabeza que iba a generar problemas“.

Cierre de mesas y apoderados nocheros

A partir de las 6 de la tarde, las mesas dejaron de funcionar y procedieron a cerrar sus urnas para iniciar el inédito proceso de guardar las cajas con los votos ya emitidos y los que aún están por utilizar. Uno de los aspectos más llamativos fue la poca uniformidad en el cierre de las cajas y que en muchos lugares propició el reclamo de los apoderados quienes buscaban velar por la más completa seguridad y evitar cualquier tipo de fraude, más aún pensando en la facilidad que tuvieron la noche anterior un grupo de delincuentes para robar televisores de un local de votación en presencia de los militares que lo resguardaban.

En este proceso la única persona autorizada para cerrar la sala donde se guardarán los votos es el delegado electoral. Este lugar será resguardado por un centinela que estará a cargo del cuidado del material utilizado durante la jornada del sábado y que será abierto, nuevamente por el delegado electoral, antes de las 8 de la mañana, horario en que este domingo comenzará la segunda jornada de las elecciones. 

Como dato curioso. Muchos apoderados de mesa, de los distintos partidos y candidatos, decidieron pasar la noche en las afueras de sus respectivos locales para garantizar el cuidado de los votos y evitar cualquier tipo de acto que pudiera significar algún tipo de fraude.