COLOMBIA: Bitácora del terror

por Almendra Villalobos – Piensa Prensa

Las protestas iniciadas el pasado 28 de abril en Colombia no han parado. La gota que rebalsó el vaso fue en anuncio del presidente Iván Duque, de un proyecto de reforma fiscal, donde los impuestos impactarían en su gran mayoría a la clase media ya golpeada por la pandemia en el año 2020, en donde el país anoto una baja del 6,8 en su PIB, una de las
peores caídas en un siglo en la economía de ese país.

El malestar se venía acumulando desde noviembre de 2019, donde miles de personas salieron a manifestarse contra las políticas económicas y sociales de Duque. Los fervientes reclamos quedaron en nada al aparecer el Covid19 en el mundo, a principios del año recién pasado.


Pero el anuncio del proyecto de reforma tributaria, la gente se tomó las calles nuevamente sin importar que se encuentran entre los países con más contagios del mundo y junto a los ciudadanos, aparecieron también organizaciones civiles, sindicales y grupos indígenas.


La gigantesca presión hizo que el sábado 1 de mayo, día internacional del trabajador, Duque amenazó con sacar a los militares, a pesar de la represión desmedida que estaba siendo utilizada por la policía contra manifestantes. Pero las autoridades de las principales ciudades se opusieron.


El domingo 2 de mayo el presidente anunció el retiro del proyecto (previo acuerdo con el congreso y otros poderes del estado) que iba a enviar, pero fue demasiado tarde debido a que el pueblo colombiano estaba ya enardecido por la forma en que se respondió a las protestas, con una policía violentísima que sacó armamento de fuego, la brutalidad desplegada por ESMAD ( Escuadrón Móvil Antidisturbios es una unidad especial de la Dirección de Seguridad Ciudadana ​ de la Policía Nacional de Colombia, creada en 1999, cuya misión nominalmente es el control de disturbios, con el fin de restablecer el orden y la seguridad de los habitantes.), los que no tuvieron ninguna distinción entre civiles desarmados de cualquier edad, observadores de derechos humanos y prensa no oficialista, caso similar a nuestro país con el estallido de octubre de 2019 y posterior, los medios masivos no han informado de la violación a derechos humanos ocurridos hasta hoy y una vez más fueron los usuarios de redes sociales quienes mostraron ante el mundo con videos y declaraciones, lo que ha estado ocurriendo en Colombia.


Se habla de 24 muertos, 89 desaparecidos y 846 heridos, pero las cifras que manejan otras
organizaciones como la ONG Temblores da cuenta de 1181 casos ya denunciados de
violencia policial.

Las protestas no han cesado a pesar de algunos anuncios del gobierno de instaurar el dialogo, debido a que este mismo ha negado la existencia de delitos contra los DDHH pese a que ya ha sido informado y confirmado por organismos internacionales especializados y respaldado por las grabaciones que se suben a la redes como Twitter e Instagram, donde se muestran a heridos por arma de fuego, helicópteros gaseando a la población y el despliegue
de una fuerza desmedida contra las protestas en las calles.


Lo que comenzó como una manifestación pacífica, se convirtió en una violenta represión
donde nuevamente un gobierno de derecha quiere apagar con gasolina el fuego iniciado por
ellos mismos, aplastando a su pueblo con brutalidad y atropellando cualquier derecho de
sus ciudadanos.