El COVID y la lenta agonía de nuestra débil democracia

por Mauricio Castro

Coincidencia o no, la pandemia le vino como anillo al dedo al gobierno de Sebastián Piñera. En medio del estallido social y ad portas de iniciar un marzo del 2020 con manifestaciones más intensas, llegó al país el primer contagiado por COVID-19. El mundo ya estaba en alerta. En China el brote del virus ya era imparable. España e Italia colapsaron sus servicios de salud y las muertes comenzaron a multiplicarse de manera dramática.

“Instaurar medidas restrictivas para, por un lado combatir la pandemia y por otro para tener control absoluto de las calles “

Si bien pocos pueden negar que la pandemia existe, que es real, nadie puede evitar pensar que para los cerebros del gobierno fue una tabla de salvación para frenar y enfriar el convulsionado ambiente que vivía el país y que tenía a Sebastián Piñera contra la pared. El día 18 de marzo de 2020 se declaró, a través del decreto supremo Nº 104 del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, el estado de excepción constitucional de catástrofe por calamidad pública en todo el territorio nacional por un período de noventa días.

Así, el domingo 22 de marzo de 2020 se decretaba además toque de queda en todo el territorio a partir de las 22 horas y hasta las 5 horas. Una medida que se pensó sería transitoria pero que se extiende por casi un año en el país. ¿Lo malo? Muchos normalizaron la medida en el marco de lo que Sebastián Piñera en su estilo denominó la “guerra” al COVID: el nuevo enemigo poderoso e implacable que no respeta a nada ni a nadie. Discurso repetido desde el estallido social.

¿Ahora que quedaba? Instaurar medidas restrictivas para, por un lado combatir la pandemia y por otro para tener control absoluto de las calles y avenidas del país. El toque de queda fue una, mayores atribuciones a militares y policías fue otra. Cierre de fronteras y expulsión de inmigrantes fue la siguiente. Y así suman y siguen. Por algo el estudio de Freedom House señala que en el mundo hay alrededor de 64 países que se han vuelto menos democráticos tras el COVID.

Y Chile al parecer no se queda atrás. Con un toque de queda que se hace eterno y que está cerca de cumplir un año, ahora el Gobierno señala que descartan de plano suprimir y la razón la entregó el subsecretario de Redes Asistenciales, Alberto Dougnac: “El número de fallecidos todavía es muy elevado, y hasta que no tengamos un cierto alivio en las cifras, mantendremos esta medida”. Un chiste ya que este mismo día se determinó la reapertura de los cines con un aforo de 100 personas. ¿Alguien entiende? Nadie.

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