“Las víctimas abrieron los ojos de mi alma”: Juan Guzmán Tapia, el juez que procesó a Augusto Pinochet

Guzmán fue designado para investigar al ex dictador Augusto Pinochet por los delitos cometidos durante la dictadura. En su papel de juez, Guzmán se entrevistó con los sobre vivientes y se dió cuenta de la magnitud de la brutalidad sistemática que los militares habían cometido durante la dictadura, quien luego confesó que “las víctimas abrieron los ojos de mi alma”.

Pasará a la historia como el juez que procesó a Augusto Pinochet

Asimismo Guzmán concentró su investigación en los crímenes cometidos en la “Caravana de la Muerte”, y procesó después al Pinochet por cargos de secuestro y asesinato. Realizó investigaciones por todo el país con el fin de encontrar los restos de cerca de 1.200 presos políticos que seguían desaparecidos. Además, estableció que el secuestro de personas que posteriormente desaparecieron era un delito permanente que debía ser perseguido a pesar de las amnistías o la prescripción mientras se desconociera el destino de los desaparecidos. Guzmán acusó entonces a un gran número de miembros de las Fuerzas Armadas. A través de su trabajo logró abrir un nuevo camino de justicia e inspirar a otros jueces a asumir su responsabilidad en casos similares en Chile y en otros países.

Yo procesé a Pinochet en dos ocasiones, por la “Caravana de la Muerte” y por la “Operación Cóndor”, y solicité en tres ocasiones su desafuero. En “Caravana de la Muerte”, la Corte Suprema decretó el sobreseimiento temporal, aduciendo que Pinochet carecía de las facultades mentales adecuadas para ser juzgado. Nosotros pudimos comprobar que Pinochet estuvo mentalmente impecable hasta el final. En “Operación Cóndor”, una sala de la Corte de Apelaciones revocó un auto de procesamiento mío, aduciendo que la Corte Suprema ya se había pronunciado sobre su demencia, y que esa demencia producía efectos en todas las causas. Es decir, que hubo la tenacidad que se requiere por parte de los jueces para dar el primer paso, procesar a Pinochet, pero no hubo voluntad de los miembros de los tribunales superiores para que hubiera juicio. Pinochet fue procesado, pero no juzgado.

“Su conciencia era absoluta. Pero nunca asumió personalmente la autoría de los crímenes. En las dos ocasiones se excusó diciendo que, si hubo crímenes, los hubo por parte de sus inferiores. Y eso en el ejército obviamente no opera. Más teniendo en cuenta que él era jefe del ejército y jefe de la DINA, el servicio de las Fuerzas Armadas que estaba destinado a la represión. Y la represión implicaba torturas, muertes y desapariciones forzosas. Por lo que, en realidad, no podía desvincularse de los crímenes.

Sí, sí tenía conciencia de lo que había significado la dictadura, de que habían habido violaciones notables de los derechos humanos. Pero, él las justificaba. No abiertamente, pero las justificaba como las justifican hasta el día de hoy todos los partidarios de Pinochet. Él pensaba que la dictadura había sido útil y necesaria. Y jamás dejó de pensar así”.

“Es importante encontrar maneras de hacer cumplir el derecho nacional e internacional y promover la responsabilidad por los graves abusos cometidos contra los derechos humanos y la responsabilidad de los Estados donde se han producido violaciones y la responsabilidad de la comunidad internacional para establecer la justicia, asegurar la protección de las víctimas y evitar la impunidad.