LA VIRTUOSA POLÍTICA PÚBLICA DEL GOBIERNO DE CHILE EN PANDEMIA: HAMBRE, FRÍO, REPRESIÓN E IGNORANCIA PARA EL PUEBLO

Por María Elena Andonie.

“¿Quién de los privilegiados imagina, menos aún el 0,01% de los súper ricos, incluyendo a Piñera, que un humano tenga que hacer sus necesidades en pozos sépticos, en pleno siglo XXI? Que tenga que sobre vivir hacinado,  con 7 personas o más en una cloaca* de 3 por 3 o 3por 6 metros cuadrados? Con
espacios mínimos para dormir, al lado  del pozo negro, donde se cocina y se come?”

Aperitivo enviado por el Estado a los más de 800 campamentos y tomas de Chile:”Mousse de pato, caviar de salmón y paté de jabalí”. Acompañado de un exquisito pisco sour por persona para el frío. Con esto el presidente Piñera intenta resolver el hambre que cunde segundo a segundo, entre los millones de seres humanos, de su pueblo, que quiere salvar de la miseria.

 
¿De qué otra forma, si no es a través de la ironía se podría comunicar este DEMENCIAL gasto del gobierno con la plata de todos/as los chilenos/as? Peor aún: estos gourmets de super lujo, los adquirió el mismo día de las protestas por hambre, en la comuna de El Bosque (18 de mayo 2020).


Siento mucha vergüenza. Demasiada vergüenza. Y mucha rabia. Yo misma, soy fiel testimonio “in situ” del hambre, el frío y las inundaciones que sufren millones de chilenos y chilenas en las tomas y/o campamentos de la Región Metropolitana. Relataré mi vivencia, lo que me consta. Ya que, los visito permanentemente y me informo de sus dramas cotidianos.

La ignorancia: pobreza normalizada
Por razones obvias de limitación de mis recursos, concentré mi ayuda en la toma “La Higuera” en Casas Viejas de Puente Alto. Y, de verdad, doy gracias a la Vida, que no deja de impactarme y dolerme profundamente las condiciones infra humanas y más que indignas en que sobreviven. Los niños y niñas metidos en el barro y sin leche.

 
Me consta que toda su vida han sufrido hambre, frío e inundaciones con la lluvia. Pero las infinitas carencias aumentaron, de forma exponencial, con la pandemia del coronavirus y las cuarentenas.

Mientras, nosotros, los privilegiados, la pasamos en viviendas más que dignas, bien calefaccionados, calentitos y muy bien nutridos, incluso con bienes de lujo…demandando todo el alimento y enseres a través del lucrativo servicio, copiado de Estados Unidos: el Cornershop.

Nuestros niñas y niños, con amplios espacios para jugar, dentro de las casas y en el amplio jardín, cuando no llueve. Con clases on line en sus ultra modernos notebooks, por parte de los y las profesores de carísimos colegios privados, en el barrio alto. Esa es la “normalidad” de más o menos el 8% de los que pertenecemos a la clase ABC1 del país.


Muy doloroso es constatar, que paralelamente, la “normalidad” de los más de 5 millones de pobres, es vivir en cubículos kafkianos, sin alimentarse, con el terrible frío pasando por los amplios huecos de sus verdaderas ratoneras y más encima inundándose y mojándose todo por dentro cuando llueve. Más dramático aún. Sin ni siquiera el suministro eléctrico. Sencillamente sin LUZ.


Lo peor de todo, es que ellos mismos creen que es “normal”, porque están  sumidos en la más completa  ignorancia. Tienen la creencia de que todo lo poco y nada que les llega, es del gobierno. Peor aún, del mismísimo Presidente Piñera. Los medios de comunicación se encargan de repetir ”El gobierno entregará millones de cajas para los más necesitados”. Y peor “El presidente Sebastián Piñera  aumentará a 100 mil pesos por persona el Ingreso Familiar de Emergencia”.

Ninguno de mis colegas comunica que todo es comprado y/o transferido con dineros del Estado, y por lo tanto, de los mismos pobres. Ni tampoco precisan la “letra chica”, que es “hasta 100 mil pesos per cápita, con un tope de 400 mil pesos”. Es decir, la mayoría no recibirá los 100 mil por persona, sino lo que reste de sus ingresos, hasta completar los 400.000 por hogar”.


Se sabe que la palabra construye realidad. Y el “miente, miente que algo queda”. No es extraño, entonces, que mis compatriotas tengan incorporado en su ADN las falacias comunicadas a través de la televisión.

Da mucha rabia y pena ver cómo la gente carenciada agradece: “Gracias Presidente, al fin llegó ayuda del gobierno”. Y aplauden…aplauden, cuando llegan las famosas cajas. Y Piñera tiene la desfachatez de enviarlas con cartas escritas por él mismo. Más penoso aún, por televisión se vio, cuando invadieron los humildes hogares y el Presidente les dijo: “Traigo una gran sorpresa…”!! Una mujer se bajó la mascarilla y era su esposa: Cecilia Morel. Acompañados con cerca de 30 personas, entre asesores y prensa. Y Morel diciendo: “Estamos con ustedes… comprendemos su dolor”. El marketing y
humillación sin límite. Y la gente, acostumbrada a la humillación cotidiana, desde que nacen, no distinguen la deplorable falta de respeto. 


Al contrario, agradecían y agradecían a la primera dama y al Presidente. Incluso algunos –por lo que mostró la tele – señalaban “Qué bueno que el Presidente se acordó de nosotros” “Con un paquete de galletitas me conformo”. Y una anciana, tomando una taza de té, declarando “bueno… es lo que me tocó”. 


Con dolor del alma, llamé de inmediato a Jocelyne, una de las dirigentes de la toma “La Dignidad”, de La Florida y me respondió literalmente: “No, señora María Elena, no sé lo que es un Derecho. Y no sé lo que es el Estado”. Impacto profundo. Tomé la decisión, de formar conciencia de la verdad, a través de un video, subido a las redes sociales, pero dirigido a mis amigas y amigos de “La Dignidad”. “Un Derecho es lo que le corresponde a cada ser humano, desde que nace” ”El Estado debe ser garante de cumplir con todos y cada uno de los Derechos Humanos, en total plenitud, para elevarlos hacia un standard de vida digna, con el dinero de todos y todas ustedes”

La ignorancia: una inversión y capitalización para el gobierno

Hay que tener muy claro, que la ignorancia del pueblo, es un activo, una buena inversión, de todos y todas las gobernantes y clase política. Mantener este verdadero flagelo, junto al sistema capitalista neoliberal produce y reproduce la  esclavitud moderna. O sea, mano de obra barata. Y el círculo de la pobreza nunca acaba. Alimentando la creencia de que la pobreza es lo “natural”. Se nace pobre y se muere pobre. Porque “Dios lo quizo así…no hay nada que podamos hacer…siempre será igual”.


He aquí el maquiavélico objetivo: mantenerlos calladitos, bien calladitos… bien adormecida la conciencia a través de múltiples banales teleseries y programas vergonzosos: llenos de risa, baile de famosos, para ganar 65 millones de pesos y compartiendo exquisiteces para comer en el programa de alto rating: “La Divina Comida”.


Pan y circo para el Pueblo. Que no molesten, que no se alcen. Que NUNCA exijan sus intrínsecos Derechos. ¿Cómo se podría superar el flagelo de la pobreza si están sometidos, en el más pleno conformismo?

Educando, formando consciencia al Pueblo, a través de campañas televisivas, que no hay nada más lejos de lo “normal” y de la dignidad, la forma en que los tiene sobreviviendo el Estado de Chile. Que cada
ser humano se merece vivir sin ninguna carencia. Que no deben existir los privilegios, sino los Derechos.


Siempre exigir nivelar la cancha hacia arriba, hacia lo óptimo. Mostrándoles lo que es verdadera dignidad, porque NO la conocen. No tienen referentes ni parámetros.


¿Quién de los privilegiados imagina, menos aún el 0,01% de los súper ricos, incluyendo a Piñera, que un humano tenga que hacer sus necesidades en pozos sépticos, en pleno siglo XXI? Que tenga que sobre vivir hacinado,  con 7 personas o más en una cloaca* de 3 por 3 o 3por 6 metros cuadrados? Con espacios mínimos para dormir, al lado  del pozo negro, donde se cocina y se come? Mi experiencia, cuando he tenido mis necesidades en “La Higuera”, ha sido evacuarlas en una taza de baño, que es un pozo negro, obviamente sin cadena y viendo descarnadamente y con desgarro la más absoluta insalubridad, con olores insoportables* para cualquier ser humano.

Quédate en casa, lávate las manos y uso obligatorio de mascarillas
“Quédate en casa”… no tienen casa. “Lávate las manos”…no tienen agua. Anuncian sistemáticamente, por televisión, sin tener ningún sentido de la realidad del más del 50% de los compatriotas. E insisten en un distanciamiento mínimo de un metro y con mascarillas. Sin investigar, al menos, de que es imposible cumplirlo en los campamentos, tomas y poblaciones, si con suerte caben las personas en sus cubículos, con hambre, frío y humedad. ¿Y van a comprar mascarillas?!…por favor.


Pero la publicidad perversa, de este modelo neoliberal, que engendra esta desigualdad ilimitada, muestra departamentos, casas amplísimas, con piscina, sofás, mesas, dormitorios etc. de primera calidad donde dan clases de cómo vivir la cuarentena. Sin salir de sus cómodas viviendas: pueden hacer gimnasia, teletrabajo, teleclases, happy hour y cumpleaños por zoom.Comprar alimentos carísimos, con pro bióticos para fortalecer el sistema inmunológico de sus hij@s. Y todos riendo muy felices, unidos como
nunca. Además, induce a comprar autos, celulares, notebooks de último modelo, viviendas, juegos para los niñ@s, mostrando los alimentos tentadores, en oferta en supermercados etc. Todo, absolutamente
inalcanzable para los pobres, que algunos con suerte tienen té y azúcar para pasar el hambre.

La consciencia es un Derecho: el cambio de paradigma

¿Y se quejan de las personas que toman consciencia y exigen sus derechos con rabia? Esto ha ocurrido en la toma “La Higuera”, de Puente Alto, con un sector de amigos, amigas, cuando les he intentado reprogramar el inconsciente, inculcándoles que todo lo que les llega del gobierno ( que es
nada) es pagado con dineros  de ellos mismos. Nada es un regalo ni un favor. Ell@s deben exigir que se cumplan todos y cada uno de sus derechos humanos. No sólo las necesidades básicas, sino desde la educación de verdad, una vivienda de verdad, salud universal de verdad, pensiones de verdad, educación superior, trabajo digno, recreación y cultura etc. Que  les asegure una vida  decente, a escala humana. Y todo debe ser pagado, con su propia plata del Estado, tal como está consagrado en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, desde hace  más de 50 años, firmada por Chile. Y de lo cual, como dicen famosos economistas, “Chile ha hecho muy poco por cumplir sus compromisos”. 


Siempre, les digo, hay que compararse con lo mejor, nunca con lo peor. Y mis amigas y amigos lo entienden. Entonces comienzan a exigir, no a pedir un favor o ayuda. A exigir que, con los dineros de ellos mismos, pueden resolver ahora ya, mucho más que las necesidades básicas. Y les informo de que hay al menos 30 mil millones de dólares en fondos soberanos y otros activos del Tesoro Público disponibles (Marco Kremerman, Fundación Sol).  Otra falacia y una sinvengüenzura cuando el gobierno, el mismo Piñera y el Ministro de Hacienda, Ignacio Briones comunican por la tele, como un mantra: “Los recursos del Estado son muy escasos y limitados…el Estado no es Todopoderoso”. “Hay que cuidar y ser responsables con la billetera fiscal…no podemos seguirnos endeudando”. Y mis propios colegas repiten la noticia, cuyo único objetivo es crear terror en la población. Subliminalmente, el gobierno quiere instalar que el Estado está en quiebra. Que es un peligro para el país. Tal como lo han dicho, sin arrugarse: ”Si no hay más…no hay más”.

¿No saben acaso, que los 12 mil millones de dólares, que señalan, destinaron para el IFE, es sólo el 10% de ese monto?. Y que el resto es para apoyar Pymes, la reactivación y para todas las contingencias presentes y futuras? Las mismas autoridades tienen clarísimo que aunque se endeude el Estado por muchos años, no pasará nada de nada. Por lo tanto, con o sin deuda, el Estado tiene la obligación de proteger y sacar a los ciudadanos del crimen, flagelo, azote de la miseria. 


He ahí el verdadero cambio de paradigma. Conformar, de una vez por todas, una sociedad igualitaria, todos con las mismas oportunidades, para realizarse como seres humanos. Así cambiaría radicalmente el “destino de la cuna”. 


Por siglos, nos han hecho creer que, todo sistema socioeconómico, orientado hacia una sociedad de iguales, erradicando el flagelo de la pobreza y, por lo tanto, otorgando el mismo bienestar para todos y
todas, es una utopía. 


Me da risa. Esta es la peor de las falacias. Un insulto a la inteligencia de los ciudadanos. Ya que responde a un modelo económico, en el cual el fin último y primero es el lucro. El cual produce y reproduce una desigualdad ilimitada. El ser Humano es un medio, una estadística, para lograr las multimillonarias ganancias, concentradas en el 0,01% de la población y en el puñado de privilegiados de la nación.

Países donde no existen referentes de lo que es pobreza

Entonces, para que les quede bien claro, les cuento que mi experiencia me ha mostrado todo lo contrario: cómo es la vida digna en los países decentes. Soy testimonio, por haber vivido en Suecia, que no existe la pobreza y menos la desigualdad. Es algo completamente desconocido para los ciudadanos de esas naciones. No tienen referentes ni parámetros ni de lo que es una clase socioeconómica baja. Sencillamente no está en sus códigos.


Allí conocí a un obrero industrial de clase muy pobre en Chile. Sin embargo, habitaba en una vivienda de un ambiente, con calefacción, baño con una gran tina, cocina con refrigerador lleno, construida con materiales muy nobles, para que no se sienta nunca una pizca de frío en el crudo invierno de Suecia, que llega hasta los 20 grados bajo cero. Patricio, hace 18 años ganaba un sueldo mínimo de 800.000 pesos líquidos. Mantenía a cinco hij@s. Todo pagado por, lo que se denomina, Estado de Bienestar. Su
nombre lo dice todo. De bienestar…


Mi ex pareja sueca nunca entendió, cuando intentaba explicarle que el Pato era muy pobre en Chile. De una clase social muy baja. Allá, no sólo no existe pobreza –como en Dinamarca, Noruega, Nueva Zelanda, Australia, países bajos y muchos más – sino que no existe la noción de clases sociales.


La misma CEPAL advierte que este modelo neoliberal fracasó. Y con esta pandemia, crecerá de forma explosiva la pobreza, la extrema pobreza y la desigualdad en América Latina. Propone que los gobiernos, que administran el Estado, hagan transferencias inmediatas, sustantivas para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares. Y más adelante las transferencias deben ser permanentes en el tiempo.


Literalmente dice así; “La pandemia ha hecho visibles problemas estructurales del modelo económico y las carencias de protección social y regímenes de bienestar, que nos está resultando muy caro. Por ello, debemos avanzar hacia la creación de un Estado de Bienestar…considerando lo fiscal, lo social y lo productivo…”.

Chile ayuda a Chile, la gran inversión y capitalización del gobierno

Pero Piñera y Cristián Larroulet (asesor del segundo piso y la persona más influyente en la toma de todas las decisiones, siempre de acuerdo con el Presidente), los más ortodoxos neoliberales, están fascinados con la solidaridad del pueblo para el pueblo con el slogan “Chile ayuda a Chile”, para no tocar ni un peso más del Estado –de lo poco que han sacado – como si fuesen los verdaderos dueños de los dineros estatales. Asimismo lo señaló, el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, en una entrevista dominical, literalmente: “Yo soy el dueño de la billetera fiscal”. Una mentira garrafal, que todos los ministros de Hacienda guardan en su disco duro. 


Pero nadie sale a desmentir el vil engaño de las autoridades, partiendo por el mismísimo Jefe de Estado. Y digámoslo de una vez por todas, de eso se han encargado mis colegas. Nunca, la prensa televisiva, ha comunicado que el verdadero dueño del Estado es el Pueblo de Chile. Y repiten, en todas las
noticias “El gobierno…el Presidente…el gobierno”.

El Estado debe desaparecer

El dogma neoliberal  lleva a una postura ideológica  que se resume: “No se pueden acostumbrar al asistencialismo del Estado”. Y con desfachatez afirman: “No podemos dejar que los más vulnerables dependan del Estado”. Según la doctrina, “Sólo el esfuerzo individual y el chorreo del crecimiento (PIB) de los de arriba, los sacará de la pobreza”. Otra de las más grande de las falsedades. El chorreo nunca llegó ni llegará.


¿Y mientras? Total, son pobres. Pueden soportar el hambre y el frío…están acostumbrados… y es culpa de ellos sobre vivir en la infra humanidad, porque “el pobre es flojo, drogadicto y/o delincuente”. O todas las anteriores. Ese es el discurso de los ricos, súper ricos y toda la clase ABC1.


Pero nuestro Jefe de Estado insiste en sus manipulaciones emocionales para el Pueblo: “Estoy con ustedes…siento y me duele en el alma el sufrimiento de todos mis compatriotas…pero hemos superado tantas batallas, tantos combates, que estoy seguro que también unidos saldremos de ésta.

Que Dios los bendiga”. Sin embargo, él, que es tan católico, ¿Qué ha hecho de verdad, aparte de darle migajas a sus compatriotas, sumidos en la miseria?

Ni siquiera ha sido capaz de fijar los precios de los alimentos, incluyendo medicamentos, que han subido geométricamente con la pandemia. Ni tampoco condonar las deudas de servicios básicos, para paliar en parte la severa angustia del 80% de los sobre endeudados compatriotas, que ni siquiera pueden pagar el arriendo, ni comprar para el sustento diario de sus familias.

 
La mitad de los pobres, sin dinero, en campamentos, la otra mitad de los pobres sobre endeudados en cuotas. Y se acabó Chile. Pero esas medidas ultra necesarias, atentan contra el modelo, cuyo principio básico, es que absolutamente todo, quede en manos del libre mercado En términos muy simples: de la oferta y la demanda. El Estado, según el neoliberalismo, debiera desaparecer. Está más que claro. A él, Larroulet y todo su gabinete, lo único que les importa es no traicionar el dogma del modelo.

“No les importa nuestra miseria” es lo que me han dicho mis amigos y amigas de las tomas.
 
Ollas comunes normalizadas y represión

Para rematar, con mi experiencia en el campamento “La Higuera” de Puente Alto, constato día a día, cómo también se han normalizado las ollas comunes, que no se veían desde la dictadura. Supliendo una vez más los particulares o la sociedad civil, de lo que debe hacerse cargo el Estado de Chile.


No más  cajitas, señor Presidente. Entienda que a través del Estado, como Jefe de Estado, debe proteger  y amparar a su pueblo de la hambruna, el frío y el trabajo indigno. Haciendo  transferencias directas y realmente sustantivas, entre medio de la línea de la pobreza y el Ingreso Promedio de Hogares, de 880 mil pesos, cuyo valor puede llegar a los casi 700 mil para cada persona en condición de calle y/o de pobreza y clase media.  No  los montos miserables, todos con “letra chica” y la tremenda burocracia,
que hace inaccesible los beneficios estatales para una gran mayoría de compatriotas.


Señor Presidente: ¿Usted permitiría que sus hij@s o niet@s sufrieran hambre?…¿Los mantendría viviendo en cloacas de 3 por 6, pasando frío y con mucha humedad? ¿Tendría corazón para permitir que no se eduquen o lo hagan en escuelas municipales? ¿Los dejaría desamparados y abandonados a la suerte de nuestra salud pública? ¿Los dejaría sobrevivir con una pensión de 100 mil pesos y/o con sueldos de 300 mil pesos líquidos mensuales? No lo consideraría un verdadero crimen humanitario?


Urge que comprenda ahora, no mañana ni pasado, que es imposible que haya paz, en ningún país, sin justicia. Y que con la represión, que me consta, están ejerciendo Carabineros y militares contra el pueblo, el abuso de poder, hasta de los guardias de supermercados, la violencia estatal inhumana a los más pobres, con torturas incluidas, avalada por usted mismo, sólo va a conseguir más furia de la ya acumulada en nuestro país.


Es una bomba de tiempo. Y usted está jugando con fuego. La brutal desigualdad provoca desestabilización  social y de la democracia, que Usted la ha reemplazado por un vil autoritarismo.

La misión de sacar de la ignorancia al pueblo

Falta tiempo para sacar de la ignorancia al pueblo. Pero hay que hacerlo ya. Hay que educar y formar consciencia de lo que cada ser Humano se merece, desde el momento que nace. De que el Estado, con su mismo dinero, les debe garantizar un elevado standard de vida.


De lo que es realmente dignidad, porque no la conocen. Que el Estado es de todos y todas los chilenos. Y repetirlo, una y otra vez, como un “mantra”. Porque, de tanto que les han mentido, está demasiado arraigado en el inconsciente colectivo, que ser pobre y pasar miserias es absolutamente “normal” y “natural”.


Finalizo con un fragmento de lo que solía señalar el padre Hurtado, con desgarro en los años 40, en el libro ¿Es Chile un país católico? que, desgraciadamente, cobra total vigencia en el Chile de hoy. 
 
“Esta miseria material y moral, en la cual vive nuestro Pueblo y de la cual es cada vez más consciente, con frecuencia incuba en sus pechos odios profundos para los que tienen”.


 Y también: 
“El problema social chileno tiene una honda raíz educativa…no nos cansaremos de inculcarlo. Pobre es nuestro pueblo, pero su misma ignorancia es la raíz más profunda de su pobreza”.

María Elena Andonie
Periodista Universidad Católica de Chile