Detenciones ilegales: ¿El regreso de las viejas prácticas? (Parte 1)

por Mauricio Castro.

“Si no hubieran llegado los vecinos me suben al auto”. Vehículos de civil sin identificación alguna y el violento accionar de los policías se están haciendo una penosa costumbre en las calles del país. ¿Qué pasa con los procedimientos? ¿Manga ancha para las detenciones ilegales?

“Me agarraron y me redujeron. Me hicieron una llave. Me pusieron el brazo en el cuello y me tiraron al suelo. Empezó a quedar la ‘patá’ porque me querían subir a un auto. Como ellos no se habían identificado estaba muy asustada. Me pasé muchos rollos”. Minutos de terror fueron los que vivió María Trinidad cuando un grupo de policías de civil la interceptó en una calle de la comuna de Quilicura para detenerla. La razón: una pacífica funa a Piñera en su visita al sector.

“Tenemos un grupo de amigos cleteros y nos enteramos el día lunes en la noche que venía Piñera a Quilicura. Nosotros queríamos ir a dar una vuelta a ver si lo pillábamos y podíamos funarlo. Llegamos cerca del lugar donde iba a estar, nos encontramos con muchos vecinos y mucho contingente policial, demasiado. Estuvimos ahí un rato, no hicimos absolutamente nada, estábamos hablando entre nosotros y de repente llega un paco y nos dice que nos tenemos que retirar del lugar porque si no lo hacíamos nos iban a llevar a todos detenidos”, recordó María Trinidad.

De acuerdo al relato, los vecinos presentes en el lugar comenzaron a reclamar por la decisión de Carabineros. En ese momento, el uniformado les dice: ‘ya, cagaron’ y procedió a llamar refuerzos para actuar contra las personas que estaban en la calle. Los jóvenes tomaron sus bicicletas y se fueron del lugar para evitar problemas. “Nos comenzó a perseguir un piquete como de veinte pacos corriendo, nosotros empezamos a pedalear más rápido, les gritamos algunas cosas y nos perdimos”, dijo la afectada en entrevista con Piensa Prensa.

Una vez que el grupo de ciclistas llegó a la esquina de calle Doña Leticia, apareció un auto particular de color blanco del que se bajaron tres personas. Lo primero que pensaron María Trinidad y sus amigos, fue en un asalto y que los sujetos querían robarles las bicicletas pero no fue así. “Ahí me agarraron y me redujeron. Me hicieron una llave, me pusieron el brazo en el cuello y me tiraron al suelo. Empezó a quedar la ‘patá’ porque me querían subir al auto y como ellos no se habían identificado yo estaba muy asustada. Me pasé muchos rollos”, recordó la joven.

A los pocos segundos, para suerte de María Trinidad, aparecieron vecinos del lugar para saber qué estaba pasando y exigir que la soltaran. “Empecé a gritar muy fuerte, a llorar de desesperación y cuando llegó la gente pararon el forcejeo de querer subirme al auto. Si no hubieran llegado los vecinos me suben al auto”, acusó. Hay que recalcar que en ningún momento los sujetos se identificaron como carabineros de civil y su única intención era llevarse a la joven ciclista en lo que claramente era una detención ilegal.

Para la abogada de derechos humanos, Paula Arriagada, la normalización de este tipo de situaciones en el último tiempo es muy preocupante. “Hay que tomarle la importancia que tiene el tema porque estas detenciones ilegales son gravísimas porque responden a una decisión política, que sin duda tiene, y que es el dar carta blanca a la policía para que se actúe en estos procedimientos fuera de la ley que corresponden claramente a un gobierno represivo”, señaló la profesional quien agregó que la gravedad de esto “tiene que ver con los derechos fundamentales y humanos que tenemos todos nosotros y que se vulneran todos los días por parte de Carabineros”.

Estas viejas prácticas que Carabineros está reviviendo de manera preocupante están además por fuera de lo que la legislación les permite a las fuerzas policiales. Acá se está vulnerando lo estipulado en los controles de identidad que puede efectuar la policía a los ciudadanos por sospecha o por la comisión de algún delito o falta. El Código de Procedimiento Penal en el artículo 85 es claro y establece que “la policía procederá a la detención, sin necesidad de orden judicial… de quienes se sorprenda, a propósito del registro, en alguna de las hipótesis del artículo 130, así como de quienes al momento del cotejo registren orden de detención pendiente”.

¿Y qué dice el artículo 130? Señala que la detención se debe llevar a cabo en “situación de flagrancia. El que las víctimas de un delito que reclamen auxilio, o testigos presenciales, señalaren como autor o cómplice de un delito que se hubiere cometido en un tiempo inmediato”. Algo que en este procedimiento que se vivió en la comuna de Quilicura contra la joven ciclista no ocurrió. No había flagrancia de ningún tipo de delito ni menos acusaciones contra ella de estar cometiendo algún ilícito. Un abuso policial por donde se mire.

“Están deteniendo a la fuerza a una persona, tratando de subirla a un carro policial o a otro, sin siquiera leerle sus derechos. Acá no estamos en presencia de delitos, a lo más podría estar cometiendo una falta, y por lo tanto no pueden ser tratados como detenidos porque no lo están. Para ser detenido debe haber una causal profunda”, explicó la abogada Paula Arriagada. “Lo que puede hacer Carabineros es tomar a la persona y en el lugar donde éste se encuentra solicitar su carnet para corroborar su identidad. Gritar en la calle, levantar un lienzo no es un delito”, recalcó.

“Acuérdate del capitán Morales”

A pesar de todo, y que claramente no se respetaron los procedimientos que establece la ley, María Trinidad fue objeto de múltiples abusos y malos ratos luego de su brutal detención que fue captada por las cámaras de los vecinos del sector. Primero debió trasladarse hasta el SAPU para la constatación de lesiones. “Los carabineros de Quilicura me dijeron que solamente era procedimiento de rutina y nada más, que yo no estaba detenida porque no había cometido ningún delito así que me fui en la ambulancia, pero no con ellos”, recordó la joven.

Una vez que fue atendida, de manera muy vaga, y con un paracetamol como prescripción médica, una funcionaria de Carabineros le señaló que debía ir con ella a la comisaría. “Le pregunté por qué, cuál era el motivo de que me llevaran y me dijo que por protocolos, que me tenían que tomar una declaración por todo lo que pasó, pero les dije que no quería hacer una denuncia, ni que me tomaran declaración, solamente quería irme a mi casa. Insistía en que la tenía que acompañar. Le volví a preguntar si yo estaba detenida y me dijo que no, que solo me iban a llevar a declarar. Les creí y me fui con ellos”, contó.

“Cuando íbamos llegando a la comisaría me di cuenta que sí estaba detenida porque entramos por atrás, por donde están los calabozos, y al momento de bajarme me encuentro con los vecinos que había visto al principio y otros chicos que también andaban en bicicleta. En total éramos 15 a 20 personas que estábamos detenidas. Pregunté por qué y me dijeron que era por el salvoconducto porque mostré el de mi trabajo. Me dijeron que no me servía porque no corresponde a mi recorrido habitual para irme al trabajo”, acusó María Trinidad quien agregó que sintió ganas de decirles: ‘y tú que sabís cuál es el recorrido que hago de mi casa al trabajo’. Pero prefirió callar. 

Lo que sí se animó a preguntar fue el nombre del oficial de civil que la golpeó y la retuvo sin darle mayores explicaciones. La respuesta fue que ese dato podría encontrarse en la declaración que se haría en la Fiscalía, algo que nunca ocurrió ya que una vez que los soltaron le dijeron que el caso no iba a llegar más allá pero que la próxima vez que fueran detenidos por una situación similar si serían pasados a Fiscalía. Solamente quedó con la información de un funcionario del SAPU quien le dio luces de quien podría haberla agredido.

“Estábamos esperando que me atendieran y un paramédico me preguntó si me habían tomado la glicemia. Le dije que no. Entonces me dijo que tenía que hacerlo y entramos a una pieza donde toman el examen. Cerró la puerta porque quería entrar un carabinero pero no lo dejó pasar. Luego me dice ‘no te voy a tomar la glicemia, no te voy a pinchar ni nada, solo acuérdate del capitán Morales’. Ese fue el que me botó y me redujo. Tengo los videos que mandaron y las imágenes de los otros dos pacos de civil. Al único que no vi en la comisaría fue al que me botó, los otros dos estaban ahí”, acusó la joven.

Para la abogada Paula Arriagada, el derecho a manifestarse está consagrado por la Constitución y por la Declaración de Derechos Humanos. Todos tenemos derecho a acercarnos de manera respetuosa, y no atentando contra la integridad de la autoridad, para manifestarse libremente. “Que esto sea vulnerado por Carabineros no es estar pasando por encima de los derechos del detenido sino que también es pasar por encima de los derechos constitucionales de las personas. Lo peor de todo es que se está normalizando el actuar de las policías a vista y paciencia de todos, incluso de la Fiscalía”.