Palestinos protestan contra intenciones anexionistas de Israel

A partir del 1 de julio, el gobierno israelí podría comenzar con su idea de anexionar las zonas de la Cisjordania ocupada. Estos planes ya causaron polémica y una oleada de críticas en el pasado.

Cientos de palestinos se reunieron este miércoles en Ramallah, Cisjordania, para protestar contra los planes del Gobierno israelí de anexar cerca del 30 por ciento de ese territorio ocupado.

Las manifestaciones se producen en el marco del retraso anunciado por Netanyahu en espera de la “luz verde” de EE.UU.

Un grupo de palestinos se resguarda del sol durante una protesta contra la anexión en Jericó

El llamado ‘acuerdo del siglo’ concede a Israel demandas históricas y somete a condiciones difíciles la creación de un Estado propio palestino

El acuerdo presentado por Trump en enero pasado permite al Gobierno de Tel Aviv “incorporar” los territorios ilegalmente ocupados. De esta forma, la actual administración de lo Estados Unidos validó “la anexión”, que está prohibida bajo las leyes internacionales.

No obstante la posposición del inicio de las acciones israelíes, el ministro de Cooperación Regional de ese Estado, Ofir Akunis, ratificó este miércoles la intención de su Gobierno de anexar partes de Cisjordania en julio. Akunis explicó que el paso depende de una declaración de Estados Unidos.

“La soberanía (anexión parcial) ciertamente sucederá en julio, pero tiene que hacerse en asociación con Estados Unidos y ambas partes están resolviendo aún sus diferencias en cuanto a los contornos de dicho proyecto”, afirmó el funcionario ejecutivo.

Asimismo, el presidente de la Comunidad Palestina en Chile, Maurice Khamis, expresó este martes que la acción de Netanyahu es “el robo del siglo” y se suma a miles de robos que ha hecho desde hace décadas el Gobierno de Israel.

El llamado “Acuerdo del Siglo” fue reprobado desde su salida por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que considera la propuesta estadounidense totalmente opuesta a las anteriores iniciativas de arreglo basadas en la existencia de dos Estados contiguos, con las fronteras anteriores a 1967.

Anexión israelí de Cisjordania
Más de 450.000 colonos israelíes se han instalado en los asentamientos en Cisjordania desde 1967.

Expertos de la ONU instan a la comunidad internacional a garantizar la rendición de cuentas: “La anexión israelí de partes de Cisjordania palestina violaría el derecho internacional

GINEBRA (16 de junio de 2020) – El acuerdo del nuevo gobierno de coalición de Israel para anexar partes significativas de la Cisjordania palestina ocupada después del 1 de julio violaría un principio fundamental del derecho internacional y la comunidad internacional debe oponerse de manera significativa, dijeron expertos de la ONU hoy. Cuarenta y siete de los mandatos de Procedimientos Especiales independientes nombrados por el Consejo de Derechos Humanos emitieron la siguiente declaración:

“La anexión del territorio ocupado es una violación grave de la Carta de las Naciones Unidas y los Convenios de Ginebra, y contraria a la norma fundamental afirmada muchas veces por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Asamblea General de que la adquisición del territorio por la guerra o la fuerza es inadmisible. La comunidad internacional ha prohibido la anexión precisamente porque incita a las guerras, la devastación económica, la inestabilidad política, los abusos sistemáticos de los derechos humanos y el sufrimiento humano generalizado.

Los planes declarados de Israel para la anexión extenderían la soberanía sobre la mayor parte del Valle del Jordán y los más de 235 asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania. Esto representaría aproximadamente el 30 por ciento de Cisjordania. La anexión de este territorio fue respaldada por el Plan de Paz a la Prosperidad estadounidense, publicado a fines de enero de 2020.

Estas violaciones de los derechos humanos solo se intensificarán después de la anexión. Lo que quedaría de Cisjordania sería un Bantustan palestino, islas de tierra desconectada completamente rodeadas por Israel y sin conexión territorial con el mundo exterior. Israel ha prometido recientemente que mantendrá un control de seguridad permanente entre el Mediterráneo y el río Jordán. Así, la mañana después de la anexión sería la cristalización de una realidad ya injusta: dos pueblos que viven en el mismo espacio, gobernados por el mismo estado, pero con derechos profundamente desiguales. Esta es una visión de un apartheid del siglo XXI.

Dos veces antes, Israel anexó tierras ocupadas: Jerusalén Este en 1980 y los Altos del Golán sirios en 1981. En ambas ocasiones, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó de inmediato las anexiones como ilegales, pero no tomó medidas significativas para oponerse a las acciones de Israel.

Del mismo modo, el Consejo de Seguridad ha criticado reiteradamente los asentamientos israelíes como una violación flagrante según el derecho internacional. Sin embargo, la comunidad internacional no ha respondido al desafío de Israel de estas resoluciones y su afianzamiento continuo de los asentamientos, señala el comunicado. https://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=25960&LangID=E

Netanyahu refuerza su política de hechos consumados con la anexión israelí de parte de Palestina

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, expresó este martes no tener la “luz verde” de la Casa Blanca para iniciar la implementación del plan, propuesto por el mandatario estadounidense Donald Trump y dado a conocer como “Acuerdo del Siglo”.

El primer ministro israelí ha anunciado que el país comenzará a extender su soberanía a partes de Cisjordania a partir de julio.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu

La Casa Blanca se resiste a dar la luz verde porque Benny Gantz prefiere esperar. Considera que la prioridad es luchar contra la Covid-19 y la crisis económica. “A un millón de parados –ha dicho– no les preocupa nada la anexión”.

Netanyahu, sin embargo, tiene prisa. Si Trump pierde la reelección en noviembre se le cerrará una oportunidad de oro. Su rival Joe Biden no autorizará las anexiones en Cisjordania, donde viven 2,7 millones de palestinos.