Primero de mayo: “El mal llamado acuerdo es un tongo para mantener las cosas casi como hasta ahora…”

Columna de Manuel Ahumada Lillo, Confederación General de Trabajadores (CGT)

“El Primero de mayo escuchamos las voces de los que nos antecedieron, llamándonos a no rendirnos ni claudicar. Es este el día en que nuestros héroes nos reiteran con sus ejemplos de vida, por qué no se puede dialogar con los que quieren  someternos, porque no se puede seguir el camino de los que han pactado con el capital y el poder, a espaldas del pueblo trabajador”. 

  1.- Se dice, aún con frecuencia, que la clase trabajadora se conforma como tal cuando se establece el salario, esto es el pago que el capitalista hace por la fuerza de trabajo que compra y este proceso se asocia a la revolución industrial en desarrollo desde el siglo XVIII.Sin embargo, contrariando lo anterior, la primera mención al salario aparece en el código de Hamurabi, un conjunto de leyes que datán desde el 1750 antes de Cristo.

Por estás mismas lejanas fechas se desarrollaron las primeras agrupaciones de trabajadores, las cuales tuvieron en su origen carácter mutualista y dentro de sus principales obligaciones estaban aquellas de ayudar a las familias cuando no había salario, así como proveer  un lugar donde sepultar a los integrantes de la asociación. 

Fue en el año 200 cuando un rey romano decreta la constitución de colegios o agrupaciones de trabajadores según su oficio, entre otras las de orfebres, curtidores, canoeros y panaderos, entre otros. 

Pasado el año 300 y también en Roma se establecen salarios para una serie de oficios. Sostenemos que los trabajadores deben conocer y manejar muy bien este tipo de informaciones, pues dejan en claro que mucho antes de la revolución industrial ya existen explotadores y explotados.

La diferencia la hace la aparición de las empresas capitalistas y el trabajo en serie. Esto provoca la reunión de trabajadores y sus familias en lugares inhóspitos, carentes de viviendas dignas, alimentación adecuada, salud preventiva y curativa para las familias, además de nula seguridad social y por supuesto deplorables condiciones de trabajo, que incluían salarios miserables, largas jornadas de trabajo, etc.

Hablamos del siglo XVIII, y a más de 300 años muchas de las condiciones iniciales se mantienen.Por eso debemos educar a los trabajadores en su historia, tienen mucho por qué luchar.


2.- Somos críticos del “acuerdo por la paz y una nueva constitución” suscrito el 15 de noviembre, 3 días después que todos los partidos de oposición, con y sin presencia en el Parlamento, acordarán demandar el llamado a plebiscito para una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente.

El mal llamado acuerdo es un tongo para mantener las cosas casi como hasta ahora, salvo algunas modificaciones que no cambiaran la situación actual, más allá de que efectivamente dicha Constitución reemplazará a la impuesta por Pinochet y Jaime Guzmán.


Mientras la Constitución no nacionalice todas las riquezas básicas, entregué vivienda  educación, salud, pensiones dignas a todos sus ciudadanos, no será lo que requiere el pueblo y se deberá seguir luchando por ello.


3.- Para todo lo anterior y más, requerimos educación e instrumentos que nos representen.Un compromiso que debemos ratificar este Primero de Mayo.

ORGANIZAD@S Y LUCHANDO, RECUPEREMOS LO QUE ES NUESTRO
1° de mayo clasista y combativo
El 1° de mayo es una fecha de gran importancia para el movimiento sindical internacional, marcó un hito que significó un triunfo para las y los trabajadores, quienes haciendo suya la huelga general lograron instalar las 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de recreación. Esta fecha nos recuerda que la historia de las sociedades existentes es la historia de la lucha de clases y que no ha habido triunfo de las y los trabajadores sin su rebelión contra el sistema imperante. Asimismo, las y los trabajadores recordamos que no tenemos fronteras, y que poco importa el color, idioma u orientación sexual, que nos une un mismo objetivo, y por tanto, nos une la clase ante todo.


Hoy vivimos un 1° de mayo diferente, hay un antes y un después del 18 de octubre de 2019 en la historia contemporánea, fuimos testigos y partícipes de una revuelta popular sin precedentes, que día a día hacía suyo el lema de “Chile despertó”. La clase trabajadora y el pueblo se levantaron, se tomaron las calles y la protesta, la solidaridad, la memoria y la cultura popular, de allí a los meses venideros sin descanso, por una lucha justa y necesaria: por derechos sociales, por un sueldo acorde al costo de la vida, por la disminución de la jornada laboral, por educación, salud y vivienda, por la defensa de los recursos naturales y la autodeterminación del pueblo mapuche.


Hoy, nos encontramos enfrentando una pandemia mundial que ha puesto en evidencia la brutalidad del capitalismo y quienes detentan el poder, haciendo todos los esfuerzos posibles por salvaguardar la economía asumiendo el sacrificio de vidas. Y es que las vidas las pondrá el pueblo pobre y trabajador.


La crisis sanitaria ha venido a profundizar y agudizar una crisis capitalista que se viene arrastrando de hace varios años, y nuevamente, la patronal quiere que esta crisis la pague la clase trabajadora. Abusando y fomentando el miedo por el riesgo de perder la vida, nos han impuesto una serie de legislaciones que vienen a precarizar el trabajo y quitarnos derechos. La ley del teletrabajo, la nueva ley maldita o “ley de protección al empleo”, el proyecto de postergación de la negociación colectiva y la limitación a la reelección de dirigentes, son todas medidas que no sólo precarizan la vida y el trabajo, sino también atentan directamente contra la organización sindical.


Dado el escenario actual, consideramos que no debemos abandonar la organización y tampoco la lucha, debemos defender los derechos que la clase trabajadora ha ganado durante años de historia. Debemos defender el derecho a la negociación colectiva como instrumento propio y fundamental de la organización sindical para alcanzar mejoras reales y sustanciales en el salario y las condiciones laborales de las y los trabajadores.

Debemos defender la libertad sindical y el derecho de las bases a decidir cuando cambian o no a un dirigente o dirigenta, desconfiamos absolutamente de la ley que impone revocabilidad de cargos, es evidente que buscan deshacerse de las y los dirigentes clasistas, que no concilian ni claudican. No debemos aguantar que la crisis la paguemos con nuestros sueldos y que utilicen nuestro dinero del seguro de cesantía para evitar el costo de la remuneración, debemos volcar importantes esfuerzos para que esta crisis la paguen las y los ricos, a su vez que, debemos defender la organización sindical que es nuestra única herramienta y salida real ante la ofensiva patronal.


Por otro lado, debemos seguir impulsando el pliego del pueblo levantado en los últimos meses. Nos quieren callados(as), encerrados(as) y desmovilizados(as). Y es por ello, que articular los sectores en lucha y levantar un instrumento social común es también es una tarea fundamental, para hacer del pliego del pueblo un programa que se transforme en una hoja de ruta decididamente anticapitalista y antipatriarcal.

En tercer lugar, la gestación de acciones concretas de solidaridad de clase hoy se torna fundamental, pues sabemos que lo que se viene no son los mejores momentos para nuestro pueblo. La realización de ollas comunes en los territorios, el acopio de alimento, ropa y abrigo, la realización de comprando juntos, entre otras acciones son de vital importancia para la sobrevivencia del pueblo en los tiempos venideros.


Por último, no podemos olvidar los miles de compañeros y compañeras que se encuentran privados de libertad, aquellas y aquellos luchadores sociales y políticos que tras una justa lucha se encuentran enfrentando la prisión política. Nadie está olvidado y debemos luchar por su liberación.
Llamamos a conmemorar este 1° de mayo a las 11:00 horas en Plaza Dignidad para recordar a nuestros caídos y caídas, las luchas logradas y las que vendrán, asumiendo todos los resguardos sanitarios que sean posibles para evitar aumentar los niveles de contagio.

Debemos utilizar mascarillas, lavarnos las manos, usar alcohol gel, antiparras, guantes y asegurar el distanciamiento necesario, y llamamos a conmemorar el día de las y los trabajadores con todas las expresiones que sean posibles, con cacerolazos en los barrios y balcones, con lienzos y banderas en plazas y calles, con las formas que la organización popular y sindical consideren que deben realizar para recordarnos permanentemente que el 1° de mayo, es el día de las y los explotados, de nuestras luchas, nuestros sueños y anhelos, que ni la crisis del capitalismo, ni la pandemia del coronavirus podrán borrar.


Nos han querido instalar una “nueva normalidad” que sigue siendo favorecer la economía por sobre la vida, es por eso debemos seguir exigiendo la cuarentena total con garantías de protección y derechos sociales. Nos quieren consumiendo en malls y el comercio, mientras poco a poco seguimos enfermando. Debemos fortalecer la organización sindical, propagar el clasismo y comenzar a cimentar el camino hacia una huelga general por la vida y el derecho al trabajo.


Vivimos tiempos de crisis, y en estos tiempos, la clase trabajadora deberá tomar decisiones de gran relevancia para el curso de la historia. Queremos seguir aguantando la barbarie capitalista, o queremos recuperar lo que es nuestro y construir una sociedad libre de explotación y opresión. Una sociedad en donde seamos socialmente iguales y totalmente libres.

DIRECTORIO CENTRAL CLASISTA DE TRABAJADORAS Y TRABAJADORES