Argentina: Muere Marcos Mundstock, narrador de Les Luthiers, el mayor ingenio de las palabras

La enfermedad había retirado a Mundstock de la actividad artística en marzo de 2019. Empezó entonces a sufrir problemas de movilidad, pero aún pudo componer un texto brillante que grabó en vídeo para participar así en el Congreso Internacional de la Lengua celebrado en Córdoba (Argentina) en abril de 2019.

El fallecimiento del actor, guionista y exlocutor es el tercero que sufren Les Luthiers, tras los de Gerardo Masana en 1973, a los 36 años, y Daniel Rabinovich en 2015, cuando tenía 71.

Con la retirada voluntaria de Carlos Núñez Cortés a los 75 años de edad, en 2017, tras recibir con sus compañeros en Oviedo el premio Princesa de Asturias de Humanidades, en la actual formación de seis integrantes sólo permanecen dos de los fundadores: Carlos López Puccio y Jorge Maronna.

Sin embargo, el grupo sigue activo porque se fue renovando con las incorporaciones de Tato Turano, Martín O’Connor, Roberto Antier y Tomás Mayer Wolf, quienes durante años habían viajado con Les Luthiers como reemplazantes en sus giras internacionales.

Mundstock llevaba el humor de serie, del mismo modo que los autos salen de fábrica con las ruedas y el motor.

Les Luthiers se formó en el coro universitario de Buenos Aires, en sus años de estudiantes. A fuerza de hacer bromas musicales para el resto de los compañeros, acabaron montando un espectáculo propio. Primero con la formación I Musicisti (1965-1966), y luego ya (desde 1967) bajo el formato de Les Luthiers que ha recorrido el último medio siglo.

Desde entonces hasta hoy, este grupo ha logrado garantizar la felicidad del público durante dos horas de espectáculo.

Marcos Mundstock también ha ejercido como actor. La última película que rodó aún tiene vida comercial: la divertida El cuento de las comadrejas, dirigida por su compatriota Juan José Campanella y en cuyos diálogos saltan al oído algunas de las aportaciones del humorista, seguramente admitidas con agrado por los guionistas para enriquecer la obra.

Poca felicidad mayor puede darse en esta vida que reír y hacer reír. Sobre todo si, como sucede en el caso de Mundstock y Les Luthiers, eso se consigue con un humor inteligente, que critica con respeto, que no ofende, que juega con las palabras pero no con las personas; y que nos ofrece unos ángulos insospechados sobre la riqueza y la alegría del idioma que compartimos.

Divertido y punzante, tranquilo y conciliador, entrañable y atento, sólo levantaba la voz para cantar. Vivía en paz consigo mismo y con su gente, disfrutaba de su trabajo y honró siempre a la palabra amigo.

Estaba casado con Laura Glezer, cardióloga, con quien tuvo a su única hija, Lucía, ferviente madridista como él y que ha emprendido una carrera como actriz.