Los tres tarados

Los presidentes que han hecho de esta pandemia un negocio para pocos, sus amigos y que el resto se las arregle como pueda.

Piñera, y su ministro de salud, quienes esperan que el Covid19 mute a un virus más bueno, que esperan que las personas se paguen con sus seguros de cesantía la cuarentena, mientras blindan a las empresas privadas con dinero del Estado.

La pandemia que estamos sufriendo hoy en más de 180 países, nos ha servido para abrir los ojos respecto a quienes gobiernan para las personas y quienes lo hacen sólo para los bolsillos del club de los adinerados y poderosos.

Cuando el Covid19 azotó China y se expandió rápidamente a otros países, se puso una señal de alerta para todo el mundo y Europa, el continente más prospero de las últimas décadas, apenas ha podido frenar el aumento de contagiados y muertes, dejando ver por primera vez sin filtros que se necesitaban muchos más recursos para la salud que para otras áreas.


Siendo economías sólidas y países ricos, se han visto en grandes estragos para combatir efectivamente esta situación, sobre todo en un invierno crudo como lo tienen muchos países del hemisferio norte.

Pero ahora nos tocó a nosotros, los del otro lado del globo terráqueo, quienes iniciamos un otoño con temperaturas más bajas y proliferación de enfermedades respiratorias. Los enfermos de Covid19 aparecieron tímidamente y de pronto, se dispararon en todas las naciones de Latinoamérica.

Algunos países tomaron medidas tempranas que lograron frenar en parte el avance del Coronavirus. Pero otros, no hicieron caso y esperaron a ver como evolucionaba el virus, haciendo caso omiso a recomendaciones de experimentados epidemiólogos, a los mismos chinos, a Europa y a la misma OMS.


Esto levantó un manto que ocultaba la verdad sobre la salud pública de la mayoría de los países de la región, cuya precariedad es evidente y que lamentablemente son dirigidos por gobiernos con presidentes que sufren de alguna megalomanía y que por alguna razón, son abanderados de una derecha neoliberal absoluta, donde sitúan en primer lugar la economía
y las cifras y olvidan para quienes gobiernan: personas.


Tres claros ejemplos son el señor Trump, por allá en los Estados Unidos, el presidente de la primera económica de Latinoamérica, Brasil, Jair Bolsonaro y la guinda de la torta, el presidente de Chile, Sebastián Piñera.
De los tres se podría hacer un nuevo tomo de ciencia y prevención del Covid19, porque se han dedicado a enviar señales a su pueblo y al mundo, en la dirección opuesta a la que todos los expertos señalan, a medida que van aprendiendo en el día a día, como se desarrolla esta nueva pandemia.

Podemos ver como Trump en conferencias de prensa, se ha dedicado a afirma que el está más claro que cualquier científico al respecto de la enfermedad, avergonzando hasta a sus mismos asesores y asegurando las primeras semanas, que el riesgo para los americanos era muy bajo y que el calor de la primavera, mataría al virus.

El presidente de Brasil, afirmó que si tenían que morir personas por ir a trabajar, estaba bien y que sus compatriotas podían nadar en una cloaca y no se enfermaban con nada. Ha sido a tal nivel su insensatez que hoy Facebook le bajó una publicación que había posteado, apelando a que su contenido eran solo noticias falsas del asunto. Twitter hizo lo mismo
(ojalá el equipo de Zuckerberg tuviera el mismo manejo con los interminables textos cargados al odio de Donald).


Y Piñera, bueno, que decir él y su ministro de salud, quienes esperan que el Covid19 mute a un virus más bueno, que esperan que las personas se paguen con sus seguros de cesantía la cuarentena, mientras blindan a las empresas privadas con dinero del Estado. Y ojo, somos el único país en Latinoamérica quienes pagamos por el examen. ¿Cuántas personas
asintomáticas siguen caminando entre nosotros? ¿Cuántos han ido a atenderse y se han devuelto a sus casas por no poder pagar?


Estos tres viven en un punto común, la protección al dinero de los privados, de quienes son parte y de donde se siguen beneficiando. Han hecho de esta pandemia un negocio para pocos, sus amigos y que el resto se las arregle como pueda, tomando medidas mediocres y que solo han servido para decir “Ve? Estamos haciendo algo”, pero que en ningún caso han sido suficientes.


La pobreza en la que la mayoría de los países latinoamericanos viven, va a dejar muy claro quienes gobiernan sólo para algunos y castigará duramente a los más desfavorecidos sin posibilidades de acceder a una salud de calidad por falta de dinero y dejara aún más en evidencia que la salud sólo es un bien de consumo y no un derecho humano universal.


Estos tres presidentes son un peligro para esta región, sufriendo de un delirio de grandeza sin precedentes, a pesar del gran rechazo que tienen. No importan que mueran unos cuantos mientras las riquezas se mantengan a flote y ellos no sufran daños.

¡Cuánta soberbia! Cuanto desprecio por la vida, de quienes tanto se definen como conservadores y contra el aborto., cuanto desprecio a su pueblo cuando no quieren condonar deudas o congelar el pago de servicios, y tampoco decretar una cuarentena total para que la gente deje de ir a sus trabajos.


Y los tres tienen otro denominador común: en cada uno de sus países, fueron los alcaldes y gobernadores quien decidieron actuar sin esperar medidas centrales y ponerle freno a los contagios, de todas las maneras que les permitió la ley.


Todo esto me trae a la memoria una conferencia de Bill Gates en 2012, donde expuso que los gobiernos equivocaban sus gastos, destinando cantidades millonarias en compra de armas para sus ejércitos pero muy poca para la salud, y que no sería una guerra quien nos iba a extinguir, sería un virus. Esperamos sinceramente que este sea sólo una lección, y no el principio del fin.

Por Almendra Villalobos: Periodista/Escritora/ PiensaPrensa