“Al final es una cuestión de clase”

Columna de Manuel Ahumada Lillo, Confederación General de Trabajadores (CGT)

LA PANDEMIA Y LOS TRABAJADORES

Una serie de medidas han sido anunciadas para hacer frente a la pandemia del corona virus, COVID-19, que ya se encuentra en la llamada fase 4. Sin embargo ninguna de las medidas pone la atención en los trabajadores de las miles de empresas, que día a día se movilizan en Metro y locomoción colectiva y que están en permanente contacto compartiendo espacios comunes de trabajo.

Trabajadores de los servicios y la producción en empresa públicas y privadas deben exigir medidas de control y cuidado que les permitan cumplir con sus funciones sin poner en riesgo su integridad ni la de sus grupos familiares, a los que se integran una vez concluida sus jornadas de trabajo. De no darse estas medidas les asiste el pleno derecho de exigir el cierre de los lugares de trabajo.

Se ha dicho que se busca generar algunos mecanismos para la implementación del teletrabajo o trabajo a distancia, pero hasta ahora se deja fuera a todo el resto de los trabajadores que están en tareas y labores de producción. Lo cierto es que si esta pandemia se profundiza, los patrones tomaran medidas para asegurar la sobrevivencia del capital y eso, aunque impopular y nefasto, pasará por la disminución de los puestos de trabajo. Por todo lo anterior demandamos lo siguiente:

1.- Que se busque instalar el teletrabajo como un mecanismo de prevención de contagio es interesante, pero al no tener normas claras podríamos encontrarnos ante la sobreexplotación de la fuerza de trabajo y por ende la disminución de los empleos. Todo el tiempo a disposición del patrón es la consecuencia más probable de esta modalidad de trabajo si la misma no es regulada. Similar situación de pérdida de puestos de trabajo podrían darse en aquellas empresas de artículos no necesariamente de primera necesidad.

2.- Muchas son las empresas que verán sobre exigidas sus demandas de producción, por un lado ante la carencia de artículos diversos con los que apoyar las indicaciones para aminorar el costo del virus, y por el otro por el sobreconsumo de artículos de primera necesidad ante la psicosis provocada por la informaciones del gobierno y su difusión en los medios de comunicación masivos. Esta sobredemanda sin duda impulsará el trabajo en horas extras y la sobreexplotación de miles de trabajadores, cuando lo lógico sería impulsar la contratación de personal adicional, al menos mientras duran los efectos de la pandemia.

3.- Miles son los trabajadores que se encuentran actualmente en procesos de negociación colectiva y otros tantos millares están próximos a iniciar sus procesos. El estado actual de la economía, donde se difunden informaciones catastróficas sobre la situación presente y futura próxima de las empresas, augura como mínimo la nula mejora en las actuales condiciones de los contratos colectivos de trabajo.

4.- Producto de todo lo anterior al menos debería establecerse como norma, hasta el término de la crisis del corona virus:

a) Orientaciones claras respecto del que hacer en caso de estar afectado por el virus o si dicho problema se vive en el grupo familiar del trabajador, lo que le impedirá cumplir con sus labores. Esto no debe implicar disminución de sus actuales ingresos mensuales

b) Fiscalización rigurosa del trabajo en horas extraordinarias, además del cumplimiento efectivo de lo que indica el artículo 184 del Código del Trabajo. Contratación de personal adicional para cubrir las demandas de sobreproducción a los artículos de primera necesidad impuestas por la Pandemia.

c) Fiscalización de los despidos por necesidades de la empresa, eliminándose durante la crisis del virus, el tope de los 11 años en la indemnización, así como el descuento del aporte patronal al seguro de cesantía.

d) Prorrogar, hasta el término de la crisis, los procesos de negociación colectiva presentes y futuros, lo que implicará la suspensión de todos los plazos hasta que se regularice la situación. En concreto las negociaciones en curso deben ser congeladas y los plazos para las nuevas deben iniciarse en cuanto el gobierno declare superada la crisis del corona virus.

e) Llamamos a los dirigentes sindicales a exigir de la empresa todas las condiciones que permitan cumplir sus funciones, minimizando los riesgos de contraer el virus. Para ello deben exigirse, si corresponde, mascarillas protectoras que sean regularmente cambiadas por nuevas, alcohol gel para aplicar periódicamente en las manos, desinfección periódica de los vehículos de traslado del personal, baños, lugares comunes como los casinos y casilleros, equipos de traslado inmediato de trabajadores en caso de contagio a los lugares habilitados para supervisión médica, entre otras medidas urgentes. Todo esto sin descartar el cierre de los lugares de trabajo.

f) Congelamiento de los precios de todos los artículos de primera necesidad, además del aseguramiento de existencia de los mismos en todos los establecimientos que los expenden.

g) Congelamiento de todos los proyectos de ley que involucran derechos de los trabajadores, aumento carga previsional, flexibilidad laboral, ingreso mínimo, sala cuna universal, entre otros

h) Trabajadores organizados y no organizados debemos demandar ahora el cierre de las empresas y el decreto de aislamiento por las 2 semanas que indican los protocolos o el tiempo que sea necesario.

DIRECTORIO NACIONAL C.G.T. CHILE

Por Mikal/ Piensa Prensa