CORTE DE CONCEPCIÓN CONFIRMA EL ARRESTO DOMICILIARIO TOTAL DE MILITAR IMPUTADO POR APREMIOS ILEGÍTIMOS

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En fallo unánime, la Tercera Sala, confirmó la resolución recurrida, dictada por el Juzgado de Garantía de Concepción, el pasado martes 18 de febrero, tras establecer que la cautelar fijada es proporcional a la pena asignada al delito imputado.

La Corte de Concepción rechazó hoy –jueves 27 de febrero– el recurso de apelación presentado en contra de resolución que revocó la prisión preventiva del sargento del Ejército Héctor Hernán Herrera Villa, imputado por el Ministerio Público como autor del delito consumado de apremios ilegítimos. Ilícito que habría cometido el 22 de octubre del año pasado, en la comuna.

En fallo unánime (causa rol 180-2020), la Tercera Sala del tribunal de alzada –integrada por los ministros Rodrigo Cerda San Martín, Viviana Iza Miranda y Maribel Oelckers Jerez– confirmó la resolución recurrida, dictada por el Juzgado de Garantía de Concepción, el pasado martes 18 de febrero, tras establecer que la cautelar fijada es proporcional a la pena asignada al delito imputado.

“Que en atención a los argumentos que se han planteado en audiencia, se trata de un caso de difícil solución desde la perspectiva interpretativa del tipo penal, esto es, un concurso aparente de leyes penales, que debe ser dilucidado, en definitiva, por la prueba del juicio, oportunidad en que podrá generarse un acabado conocimiento de los hechos efectivamente ocurridos”, plantea el fallo.

La resolución agrega: “Que, por ahora, las tesis de los intervinientes aparecen todas revestidas de plausibilidad jurídica, de modo que, asumiendo un criterio interpretativo a favor del imputado, nos lleva a apoyar en este estadio procesal, a la posición jurídica sustentada por la juez a quo y la defensa, y desde ahí revisar la necesidad de cautela y determinar la medida más idónea”.

“Que la necesidad cautelar en la especie consiste en que la libertad del imputado constituye un peligro para la seguridad de la sociedad, necesidad que en opinión de esta Corte puede ser cubierta tanto por la privación total de libertad en el domicilio del imputado, como por la medida de prisión preventiva, en los términos en que se ha impuesto al imputado en los últimos cuatro meses. Sin embargo, el artículo 139 del Código Procesal Penal nos llama a realizar un ejercicio de proporcionalidad y entre dos medidas igualmente idóneas, elegir la menos gravosa para la libertad del imputado, correspondiendo en consecuencia ratificar lo decidido en primera instancia”.

Por tanto, concluye que: “SE CONFIRMA, la resolución apelada de dieciocho de febrero en curso, dictada por el Juzgado de Garantía de Concepción que sustituyó la medida cautelar de prisión preventiva por la privación total de libertad en el domicilio de HÉCTOR HERNÁN HERRERA VILLA, en los términos previstos en el artículo 155 letra a) del Código ya citado”.

Disparo en la Remodelación

Pese a las condenas por hechos violentos que pesan sobre Herrera Villa, el Ejército lo mantuvo en sus filas y el 22 de octubre de este año le entregó un arma para resguardar el orden público, tras la medida extraordinaria del Estado de Emergencia decretada por el Gobierno. El sargento llegó esa tarde hasta la denominada Remodelación Paicaví de Concepción, en medio del toque de queda vigente en toda la provincia.

Las manifestaciones se habían prolongado por varias horas en la ciudad. Pese a la restricción, varias personas se encontraban en la vía pública. Una de ellas era Gastón, trabajador de la construcción, de 50 años de edad, quien volvía de sus faenas a su casa ubicada a unos metros de donde estaba Herrera Villa.

Según relató la víctima, cuando se aproximaba a la Remodelación Paicaví, comenzaron disparos. Un desconocido le alertó que militares estaban empleando armamento, por lo que decidió esconderse detrás de un poste y de un arbusto.

“¡Hay dos!”, gritó una mujer desde los edificios aledaños, lo que alertó a Herrera Villa y sus compañeros. El militar le gritó a Gastón, pero él continuó caminando y fue entonces que recibió un disparo a quemarropa.

“Yo trate de explicarle a uno de ellos que no estaba haciendo nada y que sólo venía de vuelta de mi trabajo, pero él me apuntaba con una escopeta y me decía que me detuviera. Nunca me fui encima del funcionario, yo sólo camine hacia él para explicarle qué llevaba en mi mochila, que era sólo mi ropa de trabajo”.

– Extracto de declaración de Gastón ante la Fiscalía

“Voh eres un simple gendarme coimero y corrupto”. Así reaccionó Héctor Hernán Herrera Villa al interior de un restaurante en Florida, región del Bío Bío. El grito iba en contra de Eduardo. Y no sólo el grito, porque momentos después y sin mediar provocación, Herrera le propinó un golpe de puño en el mentón.

La agresión ocurrió el 30 de julio de 2016, cuando Herrera aún no era conocido para la opinión pública. Pasaron poco más de tres años, para que durante el toque de queda del martes 22 de octubre de 2019, el nombre de este sargento del Ejército saliera a la luz, al disparar a quemarropa en contra de una persona en la Remodelación Paicaví de Concepción.

vi El militar, que actualmente se encuentra en prisión preventiva en el Regimiento Chacabuco, cuenta con prontuario. Sobre él pesan cuatro condenas: una determinada en la justicia militar por cuasidelito de lesiones graves, y otras tres por los tribunales ordinarios por lesiones leves.

La declaración que prestó la víctima del disparo ante el Ministerio Público y a su testimonio entregado en exclusiva a este medio, donde denunció haber sido sacado por militares sólo horas después de ser sido sometido a una intervención quirúrgica que permitió extraer un cartucho completo desde su pierna derecha, porque no alcanzó a liberar los balines y terminó ingresando íntegramente en su extremidad.

Según asegura, estuvo una hora y media esperando por una ambulancia, la que habría sido solicitada por un periodista que se encontraba en el lugar, tras haber sido negada por los uniformados.

Sacado del hospital por militares

Gastón declaró ante el Ministerio Público una semana después. Esa mañana del 29 de octubre de 2019, no sólo relató los hechos anteriormente descritos, sino también qué pasó cuando ya estaba reducido.

El afectado dijo en su testimonio que tras el disparo sintió “de inmediato mucho dolor”.

“Dos funcionarios se me fueron encima y me esposaron. Después me hicieron ponerme de pie y me llevaron hasta Paicaví. Ahí no me atendieron y me dejaron tendido en el suelo”, relató.

Y añadió: “Recuerdo que un periodista se acercó a ayudarme y él llamó la ambulancia, que llegó como una hora después”.

Personal de emergencia lo trasladó hasta el Hospital Regional de Concepción, donde llegó minutos antes de las 20:00 horas. Allí fue tratado y horas más tarde -según consta en su declaración ante el Ministerio Público- militares llegaron preguntando por su celular, el que no fue entregado.

“No sé para qué lo querían, pero les dije que no lo andaba trayendo”, afirmó.

A lo indicado al Ministerio Público se suma el testimonio que entregó Gastón. Si bien no está contemplado en su declaración ante la Fiscalía, relató que tras la cirugía, a eso de las 00:00 horas fue sacado del hospital, subido a un camión militar y llevado hasta la Segunda Comisaría de Carabineros de Concepción.

Allí, en un calabozo, habría pasado la noche hasta que eso de las 05:00 horas -contó- fue llevado a su casa en una patrulla. Sin sirenas, sin balizas, en silencio, comentó.

Amenazas

Lo que sí consta en lo referido por Gastón a la Fiscalía es que el viernes 25 de octubre recibió amenazas.

“Cuando fui al trabajo a dejar mi licencia médica, junto a un vehículo en el que me movilizaba se acercó un vehículo de color gris, en que andaban dos hombres, quienes me dijeron que no hablara nada, y que me andaban vigilando. No me dijeron nada más”, detalló.

Las personas ya eran conocidas para Gastón, pues -según declaró- eran las mismas que lo “visitaron” en el hospital en busca de su teléfono celular.

En su primera declaración, cuando fue requerido por la PDI horas después del ataque, la víctima señaló que las lesiones se las provocó por una caída. “Eso lo dije por miedo, ya que un militar me había advertido que dijera eso si me preguntaban”, aseguró luego ante el fiscal adjunto de Concepción, Jorge Lorca. Pero los videos de lo ocurrido ya se habían viralizado y era evidente que su lesión era producto de un disparo.

“No tengo rencor”

Volviendo al momento de los hechos, todo se originó cuando Gastón -junto a otra persona- se encontraba oculto detrás de unos arbustos. Ahí una mujer lo acusó ante los militares. El hombre afirmó que no guarda resentimiento.

“Todos cometemos errores. Me gustaría preguntarle porqué lo hizo, pero yo no tengo rencor con nadie”, indicó.

Cuando intentó hablar con Herrera Villa, asegura que su intención no sólo era demostrar que venía de su trabajo, sino además comentarle que había hecho el Servicio Militar en su juventud.

Sobre el actuar del sargento, el afectado dijo que “un militar no puede hacer eso, ya que todos somos seres humanos”.

Añadió que tras lo ocurrido ha tenido severos problemas económicos por los gastos médicos que significan las curaciones de la herida y que ya no puede trabajar al encontrarse lesionado en una pierna.

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